A veces, cuando un bebé llora, su padre o madre lo sacude. Quizás piense que sacudirlo no sea tan dañino como pegarle o darle nalgadas. Algunos padres manejan al bebé muy bruscamente mientras juegan.
Nunca sacuda a un bebé. Los bebés tienen la cabeza grande y los músculos del cuello débiles. El tejido del cerebro es muy frágil. El movimiento repentino puede dañar las células cerebrales. Cuando un adulto sacude a un bebé por enojo, la fuerza puede ser entre cinco y diez veces mayor que si el bebé se hubiera caído.
El daño puede matar o dejar discapacitado al bebé. Los bebés sacudidos pueden quedar ciegos o sordos. Pueden presentar parálisis cerebral o convulsiones. Pueden tener problemas de aprendizaje o de comportamiento severos.
Evite el juego brusco, aunque parezca gustarle al bebé. Evite movimientos bruscos o repentinos de cualquier tipo.
Explíqueles este peligro a todos los que cuiden al bebé. Los niños mayores, vecinos, abuelos y todos los demás deben seguir la regla de no sacudir al bebé.
Si usted se enoja con el bebé, deje lo que está haciendo. Ponga al bebé en un lugar seguro. Respire profundo 10 veces. Llame a un amigo. Anote lo que siente. Cuando se calme, regrese al bebé. Susurre palabras calmantes. Acaríciele la espalda suavemente. Levántelo y camine. Siéntese en una mecedora.