Buen juicio

Los niños desarrollan un carácter firme cuando aprenden a reflexionar y tomar buenas decisiones sobre lo que es bueno o malo, correcto o incorrecto. Estas no siempre son distinciones fáciles para los adultos, y mucho menos para los niños.

Por ejemplo, puede ser difícil para un niño reconocer la diferencia entre actuar con valor o imprudencia. Como padres, podemos ayudarles demostrando, mediante nuestras acciones y nuestras palabras, que es importante que en cada situación pensemos cuidadosa y honestamente sobre qué es lo que debemos hacer, y deliberar cuidadosamente sobre cómo nuestras acciones van a afectar a otras personas.

A veces nos metemos en problemas porque sencillamente "no pensamos." Permitimos que nuestras emociones guían nuestras acciones de manera que después nos hace arrepentirnos. Saber cómo utilizar el buen juicio requiere de destrezas tales como saber controlar nuestros impulsos, usando nuestro razonamiento para evaluar los hechos contra nuestros sentimientos, y pensar claramente sobre las consecuencias de nuestras acciones.

La capacidad de su niño para razonar y usar buen juicio mejorará con la madurez. Sin embargo, con la edad a veces también es más fácil que él justifique o excuse comportamientos egoístas o imprudentes. Sin embargo, si usted le ha ayudado a desarrollar buenos hábitos fundamentados en la honestidad, el valor, la responsabilidad y el respeto a sí mismo, su niño tendrá la capacidad para ver los defectos en su razonamiento y tener la capacidad para llegar a la conclusión o decisión correcta sobre qué hacer.

Lo que usted puede hacer

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