Compasión

La compasión, o la empatía, significa el identificarse con y preocuparse por los sentimientos y necesidades de otras personas. Provee la raíz emocional para el cuidado de otras personas. Nos permite ser comprensivos y tolerantes ante distintos puntos de vista y creencias, y nos hace conscientes del sufrimiento de otras personas, y nos permite simpatizar con ellos o sentir su sufrimiento como si fuera el propio. La compasión también nos permite sentir alegría y emoción-en vez de coraje y desesperación-ante los éxitos y logros de otras personas.

Los bebés suelen llorar cuando oyen a otros llorar, o balbucear y reírse cuando oyen que otros emiten sonidos alegres. Para los tres años de edad, muchos niños hacen un esfuerzo por abrazar o consolar a otros niños o padres cuando estos parecen estar molestos o tristes. A medida que los niños crecen, la compasión puede guiar sus acciones y comportamientos en formas positivas. Ellos comprenden que al hacer algo malo, ocasionan el dolor o el sufrimiento de otras personas.

Podemos fomentar la compasión al ayudar a nuestros niños a reflexionar sobre los sentimientos de otras personas. Por ejemplo, si su niño dice o hace algo lastimoso hacia otro niño,* ayúdelo a enfocar su atención a los sentimientos de su víctima al decirle, por ejemplo, "¿Cómo crees que se siente Alberto? ¿Te gustaría sentirte así?" Los niños desarrollan la compasión al practicar actos de bondad y cuidado hacia otros. Como adultos, debemos enfatizar la importancia de ayudar a otras personas, dando a otros el beneficio de la duda, y mantener nuestras mentes abiertas hacia las diferencias que vemos en otros.

Lo que usted puede hacer

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