Juego centralizado: No se puede
considerar Estructura didáctica porque si el juego centralizado es conducido
deja de ser juego, y nos basamos en que el juego debe ser libre y espontáneo.
Si
se puede considerar como herramienta de evaluación.
Juego Trabajo: No se puede considerar Estructura didáctica porque si el juego trabajo es conducido deja de ser juego libre y espontáneo. Y no tendría inicio, desarrollo y evaluación y orden. No se considera una forma de enseñar.
Trabajo juego: No podemos tampoco considerarlo una estructura didáctica ya que en este caso el conocimiento se vuelca al juego y no se plantea en ese momento un aprendizaje nuevo.
Juego dramatizado: En este caso como es un juego libre no se lo considera tampoco una estructura didáctica, cuando es conducida la actividad deja de ser juego dramático.
Conclusión
final:
Después de haber analizado varios tipos de juego consideramos:
El
juego no se puede considerar una Estructura Didáctica, porque según
las características ya puntualizadas, el mismo tiene que ser libre, espontáneo
y creativo.
El juego si se plantea como actividad de enseñanza jugada,
ya deja de ser juego propiamente dicho.
Partiendo de la base que el juego
tiene que ser significativo, libre y creado por él podemos decir que: Cuando
es conducido, no se considera juego porque no le es significativo, placentero
al niño.
Siente una obligación por jugar, por hacer, por representar.
Estamos
en condiciones de afirmar que en el nivel inicial se presentan las actividades
a manera de juego, Ej. Vamos a jugar a..., juguemos con. , juguemos como..., pero
no tiene en cuenta el verdadero propósito de jugar por jugar y disfrutar
del placer del juego.
Al juego SI se lo puede considerar una herramienta de
evaluación, ya que el docente observa el tipo de juego y analiza el nivel
madurativo, la motricidad, la socialización y otras características
más que son muy notorias en el juego.
Así
realizamos la monografía:
Surgió a partir de charlas,
debates y reflexión de compañeros que conforman el grupo, lectura
bibliografía (que abajo se detalla) y experiencias enriquecedoras extraídas
de las pasantias individuales que aportaron diferentes edades y tipos de juegos.
Todos
estos datos nos permitieron un análisis profundo respecto al tema tratado.
Preguntas para los futuros docentes y capacitadores:
¿Nosotros jugamos
hoy siendo adultos para recordar lo olvidado, para vivenciar y comprender al niño?
¿O no jugamos a "nada" y simplemente somos meros formuladores
de posturas y definiciones?
Estas preguntas no son para una respuesta general,
es para un análisis del interior tuyo con la pregunta final...
¿El
juego lo utilizamos como recurso de enseñanza?
¿Por qué
en el nivel inicial se plantean casi todas las actividades en forma de juego?
Trabajo enviado por
Pablo Rubio
Escuela Normal N.º 6 G.C.B.A.
Buenos Aires