-
Extender las tapitas y pincharlas con un tenedor.
-
Batir el huevo y pintar las tapitas con un pincel.
-
Espolvorear con azúcar negra.
-
Levantarlas con espátula y pasarlas a una
fuente enmantecada.
-
Cocinar en horno caliente hasta que estén
crocantes y doradas.