Consiste en una alteración del ritmo de la emisión oral
que quita fluidez, limpieza y cadencia a la dicción. El habla
se hace vacilante, entrecortada o ininterrumpida por repeticiones y
persistencia de sonidos que agregados a un sin número de gestos
y movimiento asociados conforman el cuadro que hacen tan característico
el discurso de estos niños.
Habitualmente se presenta como síntoma linguístico único,
casi siempre asociado con otro tipo de síntomas neuróticos.
El bloqueo de la palabra se debe a un espasmo o contractura rápida
de los músculos de la cara y del cuello que participan de la
fonación.
El inconveniente sobreviene al comienzo, en el medio o al final de la
palabra dando lugar a diversos tipos de bloqueo, según en momento
de acción y según corresponda prolongación o repetición
de sílabas y consonantes.
Cómo se trata de un trastorno muy vinculado a lo emocional, suele
presentarse en circunstancias que despiertan tensión o cohiben,
este tartamudeo selectivo hace que el niño lo exteriorice en
la escuela o ante personas extrañas únicamente.
Un hecho muy curioso es la ausencia de la tartamudez cuando se canta
o recita; muchos pacientes tampoco tartamudean cuando leen o creen estar
solos.
Es cierto que rebasa las posibilidades del maestro la reeducación
del tartamudo pero su influencia puede hacerse sentir cumpliendo las
medidas específicas recomendadas por la reeducadora o por el
médico.
Volver al indice de patologías del lenguaje
Preparado por Diana Altuna
Psicopedagoga
Comodoro Rivadavia