Se entiende por dislalias el defecto de pronunciación que no obedece a patología central; las dislalias son normales en periodos de organización del lenguaje, a los 2 o 3 años y más pero su persistencia se debe a :
Causadas por una anomalía del aparato fonador, por ejemplo:
*fisura palatina.
*labio leporino.
*frenillo lingual.
*defectos de la estructura ósea de los maxilares, etc.
Generadas por una dificultad del tipo respiratorio, es el sujeto respirador
bucal, que posterior a la intervención quirúrgica de sus adenoides
mantiene el hábito pernicioso.
El niño en estas condiciones para poder realizar el proceso de respiración
rompe el equilibrio bucal compuesto por las presiones que desarrollan la lengua
y los labios sobre las piezas dentarias, desplazándose estas en forma
descontroladas, desvirtuandose la articulación correcta de cada fonema.
Motivadas por un déficit auditivo leve, por esto el niño no oye determinados sonidos o los oye distorcionados, por lo tanto los reproducirá tal cual los percibe.
Determinadas por:
*causas ambientales: es la imitación consciente o inconsciente
de personas que lo rodean o frecuentan. Es el caso de los niños
que por su criterio mal entendido de trato cariñoso, se les habla
imitando su propia pronunciación, por lo tanto hay una modificación
del proceso de aprendizaje, porque hay un reforzamiento de los fonemas
incorrectos.
*causas psicológicas: traumas emocionales..
*causas intelectuales: es el caso del oligofrénico leve, cuyas
dislalias son por fallas profundas en la capacidad de trabajo cerebral
que compromete tada la actividad del niño.
Estaríamos ante ello cuando no encontramos ningún antecedente patológico, el estudio neurológico no arroja signo de inmadurez y los estudios complementarios dan un cociente intelectual normal, la percepción, el esquema corporal, la orientación espacial y el nivel de lenguaje son de acuerdo a la edad del niño. Puede suceder que un retardo leve en la maduración del habla haya ocasionado patrones articulatorios incorrectos, que el niño le resulta difícil superarlos sin una reeducación.
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Preparado por Diana Altuna
Psicopedagoga