Un objetivo central durante estos años de preescolar es aumentar la
exposición de los niños al material impreso, y sus
conceptos acerca de éste (Clay, 1979, 1991; Holdaway, 1979;
Stanovich & West, 1989; Teale, 1984).
Algunosmaestros utilizan los libros grandes para ayudar a los chicos
a distinguir muchos rasgos característicos de la impresión,
incluyendo el hecho de que ésta (más que las lámina
s)
lleva el significado de la historia, que la sucesión
de letras entre los espacios son palabras y que lo impreso corresponde
a una versión oral, que la lectura se desarrolla de izquierda
a derecha y de arriba hacia abajo.
Mientras se leen historias, los maestros pueden demostrar estas
características señalando palabras individualizadas,
llamando la atención de los niños hacia dónde
comenzar a leer, y ayudándolos a reconocer formas de letras
y sonidos.
Algunos investigadores (Adams, 1990, Roberts, en prensa) han sugerido
que la clave de estos conceptos críticos, como desarrollar
conciencia de las palabras, puede yacer en estas demostraciones
de cómo funciona el material impreso.
Los niños también necesitan oportunidad para practicar
lo que han aprendido sobre lo impreso con sus compañeros
y por sí mismos.
Los estudios sugieren que la distribución física de
las clases puede promover pasar tiempo con los libros (Morrow y
Wenstein, 1986; Neuman & Roskos, 1997).