Los programas de la niñez temprana y de las escuelas elementales en
los Estados Unidos operan en contextos extremadamente diferentes, con niveles
variados de recursos y financiación. Independientemente de los recursos
que se puedan conseguir, los profesionales tienen una responsabilidad ética
de enseñar lo mejor que puedan, de acuerdo a los estándares de
la profesión. Sin embargo, los tipos de prácticas que se usan
aquí, serían mejor implementados con una infraestructura de políticas
de apoyo y recursos. IRA y NAEYC recomiendan enfáticamente que las siguientes
políticas se desarrollen y que estén adecuadamente financiadas
por el nivel que corresponda, sea estatal o comunitario.
1) Un sistema comprensivo y consistente
de preparación profesional para los niños
pequeños y su desarrollo subsiguiente
(ver Darling-Hammond, 1997; Kagan & Cohen, 1997)
Este sistema de preparación profesional se necesita
imperiosamente en todos los estados para asegurar que
el personal de los programas para la niñez temprana
y los docentes de las escuelas primarias obtengan educación
especializada a nivel universitario, que les informen
acerca de los patrones de desarrollo en el aprendizaje
de la alfabetización temprana y acerca de formas
de enseñar la lectura y la escritura basadas
en investigaciones. El subsiguiente desarrollo profesional
es esencial para que los maestros se mantengan al corriente
acerca de las investigaciones que están siempre
expandiéndose y para que continuamente mejoren
sus habilidades de enseñanza y los resultados
de aprendizaje de sus alumnos.
2) Recursos suficientes para asegurar una adecuada cantidad
de docentes formados para enseñar a niños
en pequeños grupos, para encarar una enseñanza
individualizada.
Para los de 4 y 5 años, la ratio debe ser un
adulto para no más de 8 a 10 niños, con
un grupo máximo de 20. (Grupo de Estudio
de Costo, Calidad y ........................,
1995; Howes, Phillips & Whitebook, 1992).
El tamaño óptimo de la clase en los grados
inferiores es de 15 a 18 chicos para un maestro (Nye,
Boyd- Zaharias & Fulton, 1994; Nye, Boyd-Zaharias,
Fulton & Wallenhurst, 1992).
Los niños pequeños se benefician más
si son enseñados en pequeños grupos o
individualmente. Siempre habrá una gran cantidad
de diferencias individuales entre los chicos. El tamaño
pequeño de las clases aumenta la posibilidad
de que los maestros puedan acomodarse a las diversas
habilidades de los niños, a sus intereses, puntos
fuertes y necesidades.
3) Suficientes recursos para asegurar salones
de clase, escuelas y bibliotecas públicas que incluyan una gran cantidad
de libros de alta calidad para niños, software de computadoras y recursos
multimedia a diversos niveles de dificultad, y reflejando variados ambientes
culturales y familiares.
Los estudios han descubierto que un mínimo de cinco libros por chico
es necesario para proveer aún al más básico ambiente rico
en material impreso (Neuman, en prensa). Computadoras y software evolutivamente
adecuado también deben estar al alcance para proveer alternativas interesantes
y ricas experiencias de alfabetización.
4) Políticas que promuevan un progreso continuo en el aprendizaje de los niños. Cuando los niños individualmente no hacen el progreso esperado en el desarrollo de la alfabetización, debería haber recursos que ayuden a una mayor instrucción individualizada, tiempo focalizado, tutorías realizadas por agentes entrenados y calificados o cualquier otra estrategia de intervención individualizada. Estas estrategias de instrucción se usan para acelerar el aprendizaje de los niños en lugar de graduar la retención o la promoción social, ya que ninguno de éstos ha demostrado ser efectivo para mejorar los logros de los niños (Shepard & Smith, 1988).
5) Estrategias de seguimiento apropiado que promuevan el desarrollo y aprendizaje de los niños. Los docentes deben usar múltiples indicadores, regular y sistemáticamente (observación del lenguaje oral de los niños, evaluación del trabajo de los niños y su desempeño en actividades auténticas de lectura y escritura) para poder hacer un seguimiento y monitorear el progreso en la lectura y la escritura, planificar y adaptar la educación y comunicarse con los padres. (Shepard, Kagan & Wurtz, 1998). Los tests estandarizados, administrados por grupo, de multiple choice, en habilidades de lectura y escritura, no deben ser usados antes de tercer grado, o preferentemente, antes de cuarto grado. Cuanto más joven es el niño, más difícil resulta obtener índices confiables y válidos de su desarrollo y aprendizaje, usando la administración de pruebas una sola vez. Las pruebas estandarizadas tienen una función legítima, pero por sí mismas, tienden a llevar a enseñanza estandarizada - un enfoque sirve para todos- lo que resulta lo opuesto al tipo de diagnóstico y enseñanza individualizada que es necesaria para ayudar a los jóvenes niños a continuar su progreso en la lectura y la escritura.
6) Acceso al cuidado de la salud regular y continuo para
cada niño.
Todo niño pequeño necesita tener un proveedor de salud y
así como exámenes para diagnósticos precoces y tratamiento
de problemas de la visión y la audición. Las infecciones crónicas
del oído medio no tratadas, en los años tempranos de la vida pueden
retrasar el desarrollo del lenguaje, lo que a su vez retrasará el desarrollo
de la lectura. (Vernon-Feagans, Wmanuel & Blood, 1992). De manera similar,
los problemas de visión no se deben dejar sin tratar porque causan dificultades
en la lectura y la escritura.
7) Un aumento de la inversión pública para
asegurar acceso a preescuelas y programas de cuidado de niños
de alta calidad para todos los chicos que lo necesiten.
La Academia Nacional de Ciencias (Snow, Burns & Griffin,
1998), décadas de investigación longitudinal ( por
ejemplo, Barnett, 1995) demuestran los beneficios de una educación
preescolar para el aprendizaje de la alfabetización. Desafortunadamente,
no hay forma de asegurar programas de educación para la niñez
temprana que sean accesibles, económicamente posibles y de
alta calidad, para todas las familias que las deseen (Kagan &
Cohen, 1997). Como resultado, la asistencia a preescolar varía
considerablemente de acuerdo con la entrada familiar. Por ejemplo,
el 80% de los niños de 4 años cuyas familias ganan
más de 50 mil dólares por año van a preescolar
mientras que aproximadamente el 50% de niños de 4 años
provenientes de familias que ganan menos de 20 mil dólares
al año que concurren al mismo nivel (Estadística del
Centro Nacional para la Educación). Además, debido
principalmente a presupuestos inadecuados, la calidad del preescolar
y de los programas de cuidado de niños varía considerablemente.
En ellos, los estudios han demostrado que la mayoría de los
programas sólo dan calidad mediocre y que sólo un
15% alcanza una buena calidad. (Grupo de estudio de Costo, Calidad
y ....., 1995; Galinsky, Howes, Kontos 6 Shinn, 1994; Layzer, Goodson
& Moss, 1993).