El IRA y el NAEYC creen que lograr altos estándares de alfabetización
para todos los chicos en los Estados Unidos es una responsabilidad
compartida por escuelas, programas para la infancia temprana,
familias y comunidades. Pero los maestros de niños pequeños,
ya sea que trabajen en preescolar, en programas de cuidado de niños
o en escuelas primarias, tienen una única responsabilidad:
promover el desarrollo de la alfabetización en los chicos,
basada en los conocimientos e investigaciones profesionales más
comunes.
Un repaso de las investigaciones, junto con el conocimiento
colectivo y la experiencia de sus socios, ha llevado a IRA y NAEYC
a la conclusión de que el aprender a leer y a escribir es
un proceso complejo, multifacético que requiere una amplia
variedad de enfoques educativos y ésta es una conclusión
similar a la que llegó un prestigioso panel de expertos de
la Academia Nacional de Ciencias (Snow, Burns & Griffin, 1998).
De la misma manera, esta revisión de investigaciones lleva
a un modelo teórico del aprendizaje de la alfabetización
y de su desarrollo como un proceso interactivo.
La investigación apoya la idea del niño como un constructor
activo de su propio aprendizaje, mientras que al mismo tiempo hay
estudios que enfatizan el rol crítico de un adulto interesado
y comprometido que lo apoye (por ejemplo, el maestro, el padre o
el tutor) que proveerá las formas para que el desarrollo
del chico progrese hacia habilidades y comprensiones más
grandes (Mason & Sinha, 1993; Riley, 1996). E
El principio del aprendizaje es que los “chicos
aprenden activamente, extrayendo sus conocimientos directamente
de las experiencias sociales y físicas, así como de
conocimientos trasmitidos culturalmente para edificar su propia
comprensión del mundo que los rodea” (Bredekamp &
Copple, 1997, pág. 13).