les enseñan a los niños una gran cantidad de cosas acerca de
la lectura y la escritura pero, a menudo, en formas que no se parecen a la instrucción
tradicional de la escuela elemental.
Para capitalizar la naturaleza activa y social del aprendizaje de los niños,
la instrucción temprana debe proveer una gran cantidad de demostraciones,
interacciones y modelos de alfabetización, dentro de las actividades
que tienen sentido para los niños pequeños.
Los chicos también deben aprender acerca de la relación entre
el lenguaje oral y el escrito y la relación entre las letras, los sonidos
y las palabras.
En aulas donde se construye sobre una gran variedad de actividades impresas
y sobre la conversación, la lectura, la escritura, el juego y el escucharse
unos a otros, los chicos seguramente querrán leer y escribir y sentirse
capaces de hacerlo.
Los grados primarios
La instrucción toma visos más formales a medida que los niños
van pasando del Jardín de Infantes a los grados de la escuela primaria.
A esta altura, es virtualmente cierto que los chicos recibirán por lo
menos alguna instrucción extraída de los productos publicados
comercialmente, como un manual o una serie de antología literaria.
Aunque la investigación ha establecido claramente que ningún método
es superior para todos los chicos (Bond & Dykstra, 1967; Snow, Burns &
Griffin, 1998), los enfoques que favorecen algún tipo de instrucción
de códigos sistemática, junto con alguna lectura conectada con
algo significativo, demuestran un mayor progreso en la lectura. La instrucción
debería apuntar a enseñar las relaciones más importantes
entre letra y sonido, las que una vez aprendidas son practicadas a través
de muchas oportunidades de lectura. Seguramente, estos descubrimientos de investigación
son un resultado positivo del efecto Matthew, o sea, que lo bueno produce lo
mejor que subyace en este tipo de instrucción. Es decir, los chicos que
requieren habilidades de codificación alfabética empiezan por
reconocer muchas palabras (Stanovich, 1986). A medida que el proceso de
reconocimiento de palabras se vuelve más automático, los chicos
seguramente prestarán mayor atención a los procesos de comprensión
de nivel más alto. Como estas experiencias de lectura tienden a ser alentadoras
para los chicos, pueden leer más a menudo. Por lo tanto, los logros de
la lectura pueden ser un subproducto de disfrutar de la lectura.
Una de las marcas de eficiencia de la lectura habilidosa es una identificación
fluida y correcta de las palabras (Juel, Griffith y Gough, 1986). Sin embargo,
la instrucción que apunta simplemente a repetir palabras a través
del reconocimiento de los objetos en figuras no se puede llamar lectura.