Existe experiencia acumulada de que las actividades para instruir a los niños
de jardín de infantes (y de primer grado) en conciencia fonémica
acrecientan los logros de lectura (Bryne & Fielding-Barnsley, 1991, 1993,
1995; Lundberg, Frost & Petersen, 1988; Stanovich, 1986).
Aunque una gran cantidad de niños adquirirá conciencia de las
habilidades fonémicas mientras aprenden a leer, se estima que un 20%
no lo hará sin un entrenamiento adicional.
Una declaración de IRA (1998) indica que “la posibilidad de que estos
estudiantes se transformen en lectores exitosos es de muy pobre a nula... Este
porcentaje -20%-, sin embargo, puede ser sustancialmente reducido a través
de una atención sistemática hacia el compromiso temprano de los
niños con el lenguaje en el hogar, en el jardín de infantes y
en el preescolar”. Un estudio de Hanson y Farrell (1995), por ejemplo,
examinó los beneficios a largo plazo de un curriculum de jardín
de infantes cuidadosamente desarrollado, que se concentraba en el estudio de
la palabra y en las habilidades de decodificación, junto con una serie
de cuentos para que los chicos pudieran practicar estas habilidades en contextos
significativos. Los alumnos de escuela secundaria que habían recibido
este tipo de instrucción tempranamente sobrepasaron la actuación
de otros en los logros de lectura, en su actitud hacia la escuela y en asistencia.
En el jardín de infantes muchos chicos comenzarán a leer algunas
palabras a través de reconocimiento, o procesando las relaciones entre
letra y sonido. Estudios hechos por Domico (1993) y Richgels (1995) sugieren
que la habilidad de los niños para leer palabras está conectada
a su habilidad para escribir palabras, en una relación bastante recíproca.
Cuantas más oportunidades tienen los chicos de escribir, más probabilidad
de que reproduzcan la ortografía de las palabras que han visto y escuchado.
Aunque no sea convencional, esta ortografía demuestra una correspondencia
mayor entre letra y sonido y una codificación parcial de algunas partes
de la palabra, como SWM para swim, que la de las invenciones de los alumnos
de jardín de infantes (Clay, 1975).
Para proveer una práctica más intensiva y extensiva, algunos maestros
tratan de integrar la escritura en otras áreas del curriculum, como un
juego relacionado con la alfabetización (Neuman & Roskos, 1992) y
otras actividades de proyecto (Katz & Chard, 1989). Estos tipos de proyectos
involucran a los niños en el uso de la lectura y escritura para propósitos
múltiples, mientras van aprendiendo temas que son significativos para
ellos.