Un programa equilibrado parece razonable, adaptable, por lo tanto me sorprende que no haya sido universalmente recomendado y puesto en práctica. Es importante explorar los posibles impedimentos para la adopción de este enfoque para descubrir y, razonablemente, desterrar los obstáculos que impiden su aceptación e implementación.
Aunque suene triste, la educación alfabetizadora no es inmune a los
sueños para encontrar “la” respuesta, la bala de plata que matará
al monstruo del analfabetismo y pondrá el éxito al alcance de
todos. Los absolutos son muy atractivos. Nos dan un falso sentido de cierre,
de seguridad y de control, pero los absolutos en educación están
casi siempre basados en parte en premisas falsas. Hay suficiente verdad en
ellas para hacerlas sonar verdaderas, pero un examen cuidadoso de las suposiciones
de sus posiciones absolutistas demuestran sus fundamentos defectuosos.
Tomen por ejemplo la posición que sostiene que los niños
con sólo poder aprender a “encontrar el código” a través
de lo fónico serán lectores exitosos (Flesch, 1955). Llamaremos
a ésta la posición fónica para distinguirla de la posición
equilibrada que dice que lo fónico es una parte importante pero no
suficiente en el desarrollo de alfabetización de los niños.
La posición fónica es atractiva porque es simple y concreta:
aquí está lo que los chicos necesitan aprender para convertirse
en lector es y acá están los materiales para enseñarles.
La posición fónica también es atractiva porque está
apoyada por investigaciones: los chicos pueden aprender fonemas y pueden usar
este conocimiento para identificar palabras desconocidas (o seudo- palabras)
(Adams, 1990).
La posición fónica se basa en nuestros deseos naturales para
tener respuestas simples manejables. También es atractivo para algunos
administradores y legisladores porque parece ser “a prueba de maestros”.
Pero la posición fónica no es la bala de plata, "la respuesta".
Se basa en suposiciones defectuosas. La lectura no es sólo decodificar
palabras sino, básicamente, construir conocimientos y el acceso a las
palabras que ayudan a expresar significado es sólo parte de la lectura.
Además, lo fónico es sólo una clave para la decodificación.
El usar el contexto y el análisis estructural son también
estrategias importantes. La posición fónica sólo contempla
una pequeña parte del desarrollo del alfabetismo. En este caso, lo
simple es realmente simplista.
Por otro lado, algunos han anunciado al lenguaje total como la solución
que les dará a todos los chicos acceso a la alfabetización.
Así como con lo fónico, existe una visión moderada del
lenguaje total que tiene características de un enfoque equilibrado.
Esta visión moderada permite flexibilidad y está basada en un
concepto de alfabetización abarcativo, pero como con lo fónico
también hay un campo más absolutista.
La posición de “lo total es lo único” es atractiva porque pinta un cuadro amable: los chicos exploran alegremente, los maestros guían y todos se sienten bien consigo mismo como lectores y escritores. Y es atractiva porque hace foco en la construcción de significado y el disfrute de la lectura y la escritura. Es el todo, no las partes (palabras, sonidos, letras) que son importantes en la alfabetización. La posición total es atractiva porque ve al desarrollo de la alfabetización como natural Los chicos aprenderán a leer de la misma manera que aprenden el lenguaje oral, naturalmente, a través de la interacción social, en situaciones auténticas y sin una instrucción directa.
La posición total es atractiva porque enfatiza la autoridad de la
maestra: más que enfocar los materiales para enseñar alfabetización
esta posición se basa en maestros inteligentes que toman decisiones
basándose en su observación de los niños.
Pero como la posición fónica, la posición global también
es defectuosa. No todos los chicos aprenden a través de exploración
autodirigida (Delpit, 1988). Las diferencias significativas existen entre
lenguaje oral y el lenguaje escrito y esto significa que aprender a leer y
a escribir no es lo mismo, varía en formas importantes de lo que es
aprender a hablar y a escuchar (Adams, 1990). Y en la construcción
del significado a partir de lo impreso y la transmisión de significado
a través de la impresión, la no atención a palabras individuales
y a las letras normalmente lleva a una construcción incorrecta de significado
o a una escritura no efectiva.
Por lo tanto, la posición del lenguaje total no es la bala de plata