Un enfoque equilibrado es un enfoque, no una filosofía,
construido sobre una profunda investigación.
En el espíritu del verdadero academicismo, un enfoque
equilibrado se construye sobre un examen de un espectro
amplio de investigación considerando todas las evidencias,
no solamente la evidencia que apoya un punto en particular.
La investigación demuestra claramente que casi todos
los enfoques institucionales trabajan para algunos chicos
(Adams, 1990; Bond & Dykstra, 1967; Pflaum, Walberg,
Karegianes & Rasher, 1980), pero también muestra
que no hay ningún enfoque que trabaje para todos
los chicos.
Por ejemplo, el de recuperación de la lectura
(Reading Recovery) abandona a los niños si no los
han podido ayudar después de sesenta lecciones (Askew,
Fountas, Lyons, Pinnell & Schmitt, 1998). Delpit (1988)
advierte que los niños afroamericanos se comportarán
mejor con instrucción implícita que con instrucción
indirecta.
Los Estudios de Primer Grado llegaron a la conclusión que es el maestro,
no el enfoque, lo que es importante, pero este mensaje parece haber sido olvidado.
Por lo tanto aquí está el mensaje otra vez: "La investigación
muestra que usted le puede enseñar a algunos niños, durante
un tiempo con un programa o filosofía, pero no a todos los niños
todo el tiempo”.
Un enfoque equilibrado se construye sobre esta creencia y basa esta creencia
en un estudio concienzudo de toda la investigación hecha sobre el desarrollo
de la alfabetización, no solamente en una parte de esa investigación.