Otros impedimentos para la implementación de un programa equilibrado.

Uno de los impedimentos mayores es la ignorancia. Un programa equilibrado requiere una comprensión clara de una variedad de enfoques, estrategias y puntos de vista. Cuando los maestros no comprenden las alternativas completamente no pueden implementar, modificar o rechazarlas en forma inteligente. Cuanto más amplia sea la comprensión del maestro más completo será su repertorio y más exitoso su enfoque equilibrado.

La falta de una comprensión clara puede llevar a una implementación no equilibrada y por lo tanto a  abandonar prematuramente una estrategia. Una maestra una vez me dijo que había intentado hacer círculos literarios en su clase un día y que no fueron exitosos. Los chicos no podían discutir lo que habían leído. Por lo tanto, la maestra ahora ha rechazado la idea de círculos literarios probablemente para siempre. Entiendo que su fracaso para entender la importancia de entrar en los círculos literarios en etapas sucesivas planeadas para varias semanas, la llevó a desechar una actividad que tiene el potencial de aumentar el crecimiento de la alfabetización de los alumnos en forma inmensurable.
Debido a que implementó la actividad en forma inapropiada, su programa equilibrado disminuyó porque ella hizo sus opciones más estrechas.

Uno de los impedimentos relacionados es la sobre reacción al fracaso. A veces cuando una actividad o un enfoque no ha funcionado bien, la tendencia es abandonarlo y alejarse del enfoque lo más posible. Por ejemplo si el fuerte énfasis puesto en lo fónico no ha llevado a todos los chicos a convertirse en lectores exitosos, debemos librarnos de todo lo que sea fónico.
Si el lenguaje total no llevó a todos los chicos a ser exitosos lectores, debemos volver a lo fónico solamente. La vida rara vez es una cosa o la otra, es, usualmente, un continuo de opciones. Una reacción pendular que va de un extremo del continuo al otro sin pausa dicotomiza la alfabetización y  hace imposible un enfoque equilibrado.
Una vez más las opciones se han reducido a sólo dos, pero hay amplia evidencia que los dos extremos no satisfacen las necesidades de todos los chicos.

Otro impedimento más es la personalidad de algunos individuos. Algunos individuos encontrarán difícil moverse hacia un enfoque equilibrado porque resisten el cambio.
El cambio es amenazador (“ Pero, ¿qué pasa si la nueva forma es aún peor? ¿Y si no lo puedo hacer?”). sacude las estructuras ("Las cosas no están tan mal, me gusta lo que hago. Todos mis materiales están desarrollados”)  y requiere trabajo duro (“Me paso todos los días preparándome para el día siguiente.  ¿Cuándo voy a aprender a hacer estos cambios y a desarrollar todo este nuevo material?").  Para estos individuos es más fácil seguir haciendo lo que han estado haciendo. Un enfoque equilibrado requiere un cambio diario, lo que puede ser bastante amenazador para algunos educadores.

Por otro lado, algunas personas adherirán en forma entusiasta a cualquier idea que les pase por delante. Sin un entendimiento claro de lo que están aceptando, sin reflexión, compran enfoques o filosofías simplemente porque son nuevas o parecen ser nuevas. En lugar de considerar cómo pueden incorporar estas nuevas ideas a un enfoque equilibrado, estos individuos tiran lo viejo y lo reemplazan por lo nuevo o, por lo menos, por el concepto de lo nuevo hasta que venga la próxima nueva idea.

Finalmente un impedimento serio es la interferencia del exterior (Pearson, 1996). Ya he discutido la tendencia de algunas legislaturas o departamentos estatales de instrucción pública y  administradores a ser seducidos por las soluciones simples.
Las soluciones simples raramente o nunca son equilibradas. El equilibrio por su propia naturaleza no es ni simple, ni ordenado. Es imperativo que los legisladores y otros en posiciones de poder aprendan a entender la importancia del equilibrio y a abandonar su propia búsqueda de una solución para los problemas de lectura de los chicos.
La mayoría de los impedimentos descriptos aquí pueden ser eliminados o por lo menos minimizados por alfabetizadores criteriosos  que trabajen y aprendan juntos.
Ninguna persona va a encontrar la respuesta. pero todos podemos aprender estudiando y respetando lo que funcionó para otros. De esa manera podemos ampliar nuestros propios repertorios, nuestras propias opciones para que podamos mejor satisfacer las necesidades de cada niño.

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Enviado por:
Profesora María Luz Flores
Buenos Aires, Argentina
Integrante del equipo de Berta Braslavsky

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