Literatura multi-cultural

La literatura multi-cultural es literatura que ayuda a los lectores a comprender y respetar las raíces culturales de cada uno.
Se concentra en minoridades raciales, étnicas y religiosas, en culturas regionales, en los discapacitados y en los ancianos.

Al representar un área tan amplia de foco, se encuentra representada en muchos géneros, particularmente la literatura tradicional, la ficción histórica, la ficción contemporánea realista y la no ficción.

La diversidad étnica en los Estados Unidos parece no tener límites. Aquí la literatura multi-cultural a menudo se usa para referirse a la literatura de afro-americanos, americanos nativos, hispanoamericanos y americanos asiáticos.
Un objetivo principal de la literatura multi-cultural es que, al representar minorías, los estereotipos se rechacen y los individuos emerjan.
Esforzándose para usar literatura, que es folclore auténtico, puede ayudar a asegurar una presentación afiatada  de las culturas. Verna Aardema, Arnold Adoff, Ashley Bryan, Eloise Greenfield, Virginia Hamilton, Mary Lyons y Patricia y Frederick McKissack están entre los muchos escritores que hablan con fuerte voz de las raíces e historia  afroamericana.

Los cuentos nativos americanos cubren un amplio espectro. Muchas tribus con cuentos únicos enriquecen las colecciones de este género.
Hay cuentos tradicionales, cuentos de creación, cuentos de ficción acerca de muchas tribus, por ejemplo,  los poéticos escritos de Byrd Baylor acerca del desierto del sudoeste, los cuentos de Paul Goble sobre  los indios de las grandes llanuras, El ciclo del Caballo Fantasma (Highwater, 1984), La señal del castor (Speare, 1983),  Canta bajo la luna (O’Dell, 1970), Hierbadulce (Hudson, 1984) y Annie y el viejo (Miles 1971)

La literatura hispana incluye una gran variedad de lugares, culturas y tiempos.
Libros como Los americanos hispanos (Meltzer, 1982)  detallan la influencia de la cultura hispana en los Estados Unidos. Otros como La honorable prisión  (Jenkins, 1989) hablan de los momentos políticamente desapacibles de Latinoamérica y los efectos de esto en las familias.

La literatura hispana está bien representada en  Una vez en Puerto Rico (Belpre, 1973),   La luna cansada de andar en el aire (Belting, 1992),  cuentos de los indios de Sudamérica,  los muchos cuentos aztecas de John Bierhorst,  Los secretos de los Andes (Clark, 1952),   El Bronx recordado (Mohr, 1986), los cuentos mayas de  Scott O’ Dell y las historias de mejicanos norteamericanos de  Gary Soto.

Todos juntos estos cuentos representan una gran gama de literatura hispánica que equilibra lo tradicional y lo actual, cubre una gran área desde Puerto Rico y México hasta Sudamérica y desde la ciudad de Nueva York hoy a los Aztecas, los Incas y los Mayas de ayer.

La literatura asiático-americana también está representada en muchos géneros y atraviesa muchas culturas y visiones políticas. Muchas tierras, muchas historias: cuentos folclóricos asiáticos para niños (Conger, 1987) incluye cuentos de muchos países de Asia.

La amplitud de la literatura asiático americana, como muchas literaturas con base en las culturas, unen lo serio con lo humorístico.
Cómo mis padres aprendieron a comer (Friedman, 1984) , tiene un tono muy diferente de El año de los adioses imposibles (Choi, 1991),  el relato de las problemáticas experiencias de una familia coreana  durante las muchas ocupaciones de Corea. Libros de figuras como El viaje del abuelo (Say, 1993),  Árbol de grúas (Say, 1991) y Niño ángel, niño dragón (Surat, 1983)  dicen mucho en narración e ilustración a los  niños  pequeños acerca de la cultura asiática. Los cuentos chino-americanos de Laurence Yep hablan de las diferencias y similitudes de estas dos culturas.

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Enviado por:
Profesora María Luz Flores
Buenos Aires, Argentina
Integrante del equipo de Berta Braslavsky

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