¡Hola! Mi nombre es Daniel y te quiero contar mi historia.
Hace unas semanas, aprendí algo en la vida, que nunca podré
olvidar.
Tengo unos padres maravillosos, tres hermanos y un perrito. Vivo en una casa
grande, con un jardín muy bonito.
Un día, acompañé a mi mamá hacer unas compras y justo vi el carrito que tanto
había soñado. Era de color rojo, con unas llantas muy grandes. Se usaba con
control remoto y era el carro que hace tiempo quería que me compraran.
Fui donde mi mamá y le dije que me lo comprara, a lo cual ella contestó que
no, pues yo ya tenia muchos. Me puse a llorar y a gritarle a mi mama que era
muy mala, y que si no me lo compraba yo no me iba del lugar.
Pero en ese instante, vi a un niño de mi edad sin zapatos, sin ropa limpia,
desgreñado que solo pedía que le dieran algo de comer.
Le pregunte su nombre, y me dijo que se llamaba Manuel, que hacia dos días
no comía nada y que no tenía padres. Me contó también que cuando llovía no
tenía donde dormir ni con que abrigarse. Al escucharlo me percate por lo que
yo lloraba: por un carrito más, mientras que Manuel lloraba de hambre.
Desde ese día siempre me encuentro con Manuel para jugar en el parque. Me
di cuenta que yo tenia padres, hermanos y un techo donde dormir, mientras
que él, nada.
Manuel me dio un regalo perfecto: me enseñó a valorar lo que yo tengo.
Amiguitos: Lo material en esta vida no vale nada. Mientras que hacemos
berrinches para que nos compren otro juguete mas, hay miles de niños que no
tienen para comer. Démosle gracias a Dios por lo que tenemos.
Enviado por:
Corinne Angel Toledo
Maestra de Inglés
Panamá