Hace muchos, pero muchos años, vivía en
el sur del mundo un amigo llamado Hunga-Bunga PintoCuevas. Hunga Bunga era
un niño muy travieso y un poco distinto a los demás, ¿sabes
por qué? porque le gustaba mucho pintar las paredes de su casa.
Claro que en ese tiempo la gente no vivía en casas como la tuya,
sino que vivían en grandes cavernas. Esta costumbre le trajo bastantes
problemas ya que como tú sabes, a los papás no les gusta que
sus hijos rayen las paredes.
Siempre se escuchaba a su mamá decir:
- ¡Hunga Bunga munga tunga pala!, lo que quiere decir:
- ¡Hungita, no rayes nunca más las paredes o voy a tener que
castigarte!
Pero Hunga-Bunga no podía detenerse, -le gustaba tanto pintar-, y no
pintaba cualquier cosa, pintaba paisajes de campo, animales, y hasta a su
papá cuando salía a cazar con sus amigos.
Un día su mamá lo dejó solo en su casa,
porque iba al cavermercado a comprar mucha comida pues había preparado
una gran reunión con las mujeres ilustres de la tribu.
Su madre estaba hace tiempo muy nerviosa preparándolo todo y no dejaba
de decir, ¡Hunga no ensucies el suelo!, ¡Hunga no desordenes la
caverna!, ¡Hunga esto, Hunga esto otro!. Hasta que por fin llegó
el gran día, su mamá había dejado las paredes como nuevas,
y resulta que Hunga no podía contener las ganas de pintarlas, y fue
tal su deseo que sin darse cuenta, en un dos por tres, tenía TODAS
las paredes con paisajes y animales y las cosas más lindas que te puedas
imaginar.
- Ohhhh!!!! Tunga lala conga punga mata lala Hunga-Bunga!
- Ohhhh!!!! Qué hiciste Hunga-Bunga!
Y mientras decía esto se iba poniendo roja de la rabia y la impresión.
Y justo cuando se disponía a retarlo, llegaron sus amigas, que al ver
tal espectáculo de dibujos, no dejaban de decir:
- ¡Lele tonge!, ¡hunto tanga!, ¡male congo!
- ¡Qué maravilloso!, ¡qué envidia!, ¡dime
quién lo hizo!
La Sra. PintoCuevas orgullosa de su hijo no podía creer lo que escuchaba,
lo que a ella avergonzaba, a sus amigas les encantaba.
Y desde ese día Hunga no paró de pintar, la casa de los vecinos,
del alcalde y hasta la casa del Presidente, convirtiéndose en el "PRIMER
PINTOR DECORADOR DE INTERIORES", y es por eso que hoy en día
en algunas cavernas de la prehistoria, aún puedes ver las obras de
Hunga, y si te fijas bien hasta puedes encontrar su firma:
Hunga B.
Enviado por:
Sandra Paola González Cortés
Santiago. Chile