*Presentar un perfil integral, coherente y unificado de decisiones.
*Definir los objetivos institucionales, las propuestas de acción y
las prioridades en la administración de recursos.
*Definir acciones para extraer ventajas a futuro; se consideran tanto las
oportunidades y amenazas del medio en el que está inserta, como los
logros y problemas de la misma organización.
*Comprometer a todos los actores institucionales.
*Definir el tipo de servicio educativo que se ofrece.
El desarrollo del proceso es responsabilidad del director (pero no el que
realiza todas las tareas), debe:
" Planificar
" Controlar
" Definición de objetivos
" Decisiones para solucionar problemas
" La comunicación
" Capacitación del personal
" La influencia del poder.
Podemos observar dos dimensiones, Las establecidas en el contrato de trabajo
y normativas institucionales, y las de su función en una dimensión
no-tradicionista (dimensiones no formalizadas) lo que va mas allá de
las normas escritas, las que circulan en los pasillos de la escuela o fuera
de la misma.
La noción de autoridad es un concepto necesario comprender en la relación
directivo - institución. Este liderazgo puede tener base en el saber
y sus habilidades, en la continencia de situaciones afectivas, etc. El rol
directivo implica la gestión de los procesos formales de la institución,
aquellos formulados y planificados, pero a su vez acciones sobre situaciones
no planificadas como son las relacionadas con las actitudes de los actores
institucionales. Estas interacciones sociales
El rol del director en una escuela con necesidad de cambio, en transformación
educativa, pensando este proceso como una necesidad de reflexión, análisis,
y cuestionamientos de sus propuestas, que orientan y reorientan la marcha
institucional, con objeto de acomodarse a las necesidades de las demandas
sociales de su territorio, y como también de tomar una perspectiva
critica para poder modificar en función del desarrollo positivo de
la sociedad que la sostiene. Lo que implica cambios tales que se modifiquen
radicalmente las configuraciones institucionales.
Pueden estar en el orden de lo manifiesto o lo implícitos. Por ejemplo
con las recompensas, gratificaciones sanciones, devoluciones, señalamientos
de los docentes, implicando una modificación en su conducta, llevándolas
a la satisfacción, la frustración o el desaliento posterior.
Un error muy común en los directivos es de no mantener relaciones con
sus subordinados, con el miedo de perder autoridad. Con esa distancia van
perdiendo noción de la realidad cotidiana de los docentes y empleados,
con la posible consecuencia de hacer lecturas erróneas para la toma
de decisiones.
Los equipos de trabajo pueden perder operatividad, ya que los manejos o conducciones
a distancias son cubiertos comúnmente por la burocracia de los papeles,
informes y memorándums, y no estoy puntualizando el obviar los registros
en la organización, que a mi parecer, son de suma importancia porque
nos permiten el seguimiento "objetivo" de historicidad de las gestiones,
sino que se transformen en herramientas que entorpezcan las instituciones.
Cuantas veces nos encontramos con situaciones en las cuales hay grandes brechas
entre lo que se pensó, lo que se transmitió, y lo que fue comprendido.
Solo un seguimiento explicitado en los informes y las evaluaciones escritas,
nos permiten tener un punto de anclaje un tanto más objetivo.
Un director debe tener un grado importante de estabilidad emocional, ya que
en un mundo de cambios permanente, que exige una reestructuración permanente
de la institución, para que esta no quede caduca en su estructura,
esta evolución cultural genera grandes ansiedades en sus actores, dando
cuadros de presunciones que pueden desembocar en conflictos internos, con
el consecuente deterioro de la tarea institucional. El rol del director es
el de calmar las ansiedades o dar un marco contenedor de cambio, que permita
restablecer los equilibrios correspondientes, quizás una solución
es la de ir pensando, anticipando en equipo las posibles variables de cambio
que implican cada reestructuración.
Es de suma importancia que el director organice su tiempo y esfuerzo dosificando
la direccionalidad de su hacer cotidiano y el programado. Una herramienta
muy eficaz es el utilizar racionalmente las agendas de trabajo, no como una
suma de citas, compromisos, de ayuda memoria, de registros personales mezclados
con los del trabajo, sino como un lugar de organización funcional.
Una forma es la de darle prioridad a unas tareas sobre otras, previa evaluación
de los requerimientos de las mismas.
Podíamos organizar esa mirada en cuatro dimensiones:
- Los organigramas.
- La distribución de la tarea
- La división del trabajo
- Los canales de comunicación formal
- El uso del tiempo y de los espacios
- La planificación de las estrategias
- Consideración de los recursos humanos y financieros
- El control de las acciones propiciadas
- El manejo de la información
- Los vínculos que los actores construyen con los modelos
didácticos
- Las modalidades de enseñanza
- El valor otorgado a los saberes
- Los criterios de evaluación
- Las teorías de la enseñanza
- Las demandas, exigencias y problemas con relación al
entorno institucional
El rol del director se debe apoyar en los pilares del entusiasmo, el esfuerzo,
el conocimiento, la escucha, el compromiso con el equipo de trabajo, sintetizando
en una tarea jerarquizada de la profesión en un "querer hacer
y saber hacer"...
" Las instituciones educativas, Cara y ceca. G. Frigerio,
M. Poggi, y otras. Ed. Troquel. Bs.As. Argentina. 1992
" Técnicas de reuniones de trabajo. Ezequiel Ander-Egg. Ed. Humnaitas.
Bs. As. Argentina. 1989.
" Material teórico producido por el Dr. Gustavo Gerardo Mangisch
Psm. Luis Bidegain
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inicial de rol directivo