Mamá y Papá:
Hoy soy tu sorpresa y tu dolor, el hijo no soñado,
ni siquiera imaginado.
Mientras crecía en tu vientre temía los sueños
y proyectos que tejían para mí y que no podría
realizar. Sin embargo, si al mirarme pueden ver más
allá del cuadro médico, encontrarán en
mí toda la belleza que sus ojos me quieran dar, y la
inteligencia que su confianza haga crecer en mí.
Puedo ser un milagro de todos los días, soy capaz de
sentir, de entender, de ser... Pero los necesito a mi lado
con la ternura de una sonrisa cada vez que mis manitas torpes
se equivoquen, con la paciencia tierna de esperar mis tiempos
más lentos, con la sabiduría de guiarme sin
querer transformarme, con la protección de su respeto
para que los demás me respeten como soy.
Con la alegría de disfrutar el simple hecho de amarnos
y compartir nuestra vida, venciendo los prejuicios y desafiando
las opiniones rígidas.
Mi cuerpo es chiquito pero está lleno de amor, y si
me abrazan fuerte, muy fuerte, podré darles la razón
y el valor de luchar, sólo les pido la oportunidad
de crecer con amor.
Los amo.
Enviada por
Mariana Cánepa
Capital Federal