Trabajar la dimensión pedagógica del proyecto
institucional implica que tenemos que reflexionar sobre cuestiones
muy elementales, como por ejemplo:
¿Dónde se incluye mi práctica? ¿Cómo
sentir que es mi propio proyecto si mi práctica no está
contemplada en él?
La solución no es simple, pero vale la pena hacer el intento.
Se trata de un proceso dialéctico que me lleve a analizar, en
primer lugar, qué necesidades de cambio en alguna de las áreas
o en todas ellas. El trabajo de diagnóstico es importante. Debemos
conocer las peculiaridades del entorno social, porque se impone tomar
a la realidad como punto de partida.
En este punto es imprescindible tener en cuenta el capital cultural
que traen nuestros chicos, al decir de Bourdieu y Passeron.
Se trata de los muchos saberes a los que hay que rescatar como
punto de partida, los familiares, los nacidos de la interacción
con padres y hermanos, incrementados luego con los propios del barrio
en que viven. Su importancia radica en que esos saberes constituyen
la matriz sobre la cual se construirá el otro conocimiento, el
de los contenidos de la cultura. Y que los chicos se apropien de estos
contenidos es específicamente nuestro trabajo.
¿Qué podemos esperar? ¿cuáles son las expectativas
de logro? son las siguientes preguntas a las que debemos responder.
En forma de objetivos, claros, precisos. Susceptibles de ser evaluados
periódicamente.
Pero también deben considerarse qué obstáculos
se presentan o pudieran presentarse, porque hay que enfrentarlos
y superarlos. De lo contrario, los objetivos no habrán de alcanzarse.
Habrá que estimar tiempos. - (nunca determinados como absolutos)-
Ya mencionamos variables como el valor del entorno social para
que los conocimientos propios del saber escolarizado sean incorporados
por nuestros chicos sobre la matriz de ese capital que , en forma de
habilidades, preconceptos, actitudes y valores han mamado en su
familia y en su barrio.
¿Cuáles son las explicaciones que los niños formulan
para posicionarse en el mundo? ¿Cómo olvidar que
no son adultos pequeños sino niños que están en
cierto estadio evolutivo? ¿Que su pensamiento es preconceptual?
¿Que vienen construyendo su mundo según lo perciben, pero
que no son tontos? ¿Que la imposición cultural -la nuestra-
no vale de mucho si entra en colisión con lo que aprendieron
desde el nacimiento? ¿Que no es obligatorio que entren a competir
unos con otros, porque las diferencias nacen de esa matriz familiar?
¿Que es más valioso un trabajo realizado por los propios
chicos que una bella presentación hecha por el docente para ser
él el evaluado? ¿Que todo, absolutamente, debe ser discutido
y resuelto por los alumnos ya que nosotros somos meros guías
de esas decisiones?
Sin un diagnóstico básico no hay propuesta de metas u
objetivos.
Si el diagnóstico no está en consonancia con necesidades
claramente detectadas, no nos queda sobre qué innovar, y los
objetivos no son evaluables.
Si quedamos en las formas y no en el contenido, tendremos un proyecto
vacío de significación.
Si no incorporamos los proyectos de mejoras a nivel áulico, nos
queda en la propuesta institucional una declamación: no un PEI
realista.
Si no determinamos los tiempos, formas , y medios para evaluar, todos
los años reiteraremos nuestras buenas intenciones pero no sabremos
si se cumplen o no.
Si lo bueno se instituyó, o está en vías de hacerlo,
o si los obstáculos pudieron más que la necesidad de mejorar
el funcionamiento institucional, nuestros esfuerzos iniciales se habrán
desperdiciado...
1. Busquemos claves
2. Institución y después...
3- Proyecto Educativo Institucional
4. Proyectos de sala para construir