Otro de los retos es determinar el origen de la hiperactividad.
A pesar de que se trata de un trastorno frecuente en la infancia,
y que hace bastante tiempo es objeto de interés por parte
de médicos y psicólogos, no se han identificado de
forma precisa los factores que lo originan. Entre las causas posibles
investigadas destacan factores biológicos, retraso madurativo,
factores pre y perinatales, influencias genéticas y otras
variables propias del ambiente del niño. Sin embargo, no
hay datos concluyentes que indiquen que cualquiera de estos elementos
por separado es el responsable último del trastorno.
La
opinión más generalizada entre los expertos es que
múltiples factores interactuan ejerciendo cada uno sus efectos
propios pero en una actuación conjunta.
Las alteraciones cerebrales y el retraso mental influyen en la aparición
de la hiperactividad, pero no lo hacen de manera exclusiva y determinante.
Sus efectos se enmarcan en el contexto de una interacción
en la que intervienen conjuntamente con factores psicológicos
y ambientales.
La influencia del medio ambiente prenatal y las complicaciones surgidas durante el embarazo han sido destacadas como causas relacionadas con los trastornos de conducta infantil. Los niños prematuros, con bajo peso al nacer, que han sufrido noxia durante el parto o infecciones neonatales, tienen bastantes posibilidades de desarrollar problemas conductuales e hiperactividad.
Entre los efectos asociados a las complicaciones surgidas durante el período
prenatal y perinatal se incluyen: retraso mental, deficiente crecimiento
físico, retraso en el desarrollo motor, dificultades en el
desarrollo del lenguaje y en el aprendizaje.
En cuanto a los factores genéticos se ha visto que un número
considerable de padres de niños hiperactivos manifestaron
conductas de este tipo durante su infancia. Las alteraciones psicológicas
de los padres influyen en los niveles elevados de actividad motora
y déficit de atención observados en los niños
hiperactivos.
Según los datos de diferentes trabajos, el nivel socioeconómico,
la situación familiar y las características del trabajo
u ocupación profesional de los padres se relacionan con los
problemas de conducta observados en niños y adolescentes.
Los trastornos psiquiátricos de los padres influyen en la
aparición de problemas psicológicos en los niños
debido a que se alteran negativamente las interacciones entre padres
e hijos.
Otra línea de investigación sobre la etiología del trastorno
se centra en identificar la posible influencia de alteraciones bioquímicas
en la aparición de estos problemas. Aunque no existen datos
definitivos, parece que la dopamina y la norepinefrina son las dos
monoaminas más claramente relacionadas con el trastorno hiperactivo.
Desde hace algunos años se apunta la posibilidad de que la
hiperactividad se vea afectada también por factores como
el plomo ambiental y los componentes de la dieta alimenticia pero
no hay pruebas fiables que demuestren una relación causal.
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Enviado por
Nadia Flor Romero
Ecuador