Una vez se haya decidido exactamente qué comportamientos
del niño se desea cambiar, puede surgir la tentación
de abo
rdar
todos los problemas presentados a la vez. Hay que resistir este
impulso y centrarse en cada problema, uno por uno, resolviendo uno
antes de pasar al siguiente.
En general intentamos que los padres que llegan con sus listas de conductas indeseables clasifiquen los problemas por orden de importancia. Escogemos uno cualquiera para empezar a trabajar. Al hacer la selección, puede que se elija un comportamiento difícil o uno que sea muy preocupante. Esto está bien, aunque a veces es conveniente empezar por un problema menos significativo que pueda resolverse con rapidez para que todo el mundo comience con una sensación de éxito.
En las semanas o meses que siguen, a medida que se va avanzando en la lista,
es posible que haya una tendencia al cambio de prioridades. Surgen nuevos problemas
y otros desaparecen o parecen menos importantes. Cada cambio causará
un efecto sobre la conducta general del niño en un sentido positivo.
Cada cambio supone un paso más para conseguir un niño más
cooperador. Debe procederse paso a paso. Las normas antiguas cambiarán.
Y usted comprobará que tanto usted como el niño se encontrarán
mejor consigo mismos y el uno con el otro.
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Enviado por
Nadia Flor Romero
Ecuador