La autoestima es esencial para la supervivencia
psicológica.
Es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en
todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias
que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra
vida; creemos que somos listos o tontos; nos sentimos antipáticos
o graciosos; nos gustamos o no.
Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias
así reunidos se conjuntan en un sentimiento positivo hacia
nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento
de no ser lo que esperábamos.
Uno de los principales factores que diferencian
al ser humano de los demás animales es la consciencia de
si mismo:
La capacidad de establecer una identidad y darle un valor.
En otras palabras, tú tienes la capacidad de definir quién
eres y luego decidir si te gusta o no tu identidad.
El problema de la autoestima está en la capacidad humana
de juicio. El juzgarse y rechazarse a sí mismo produce un
enorme dolor, dañando considerablemente las estructuras
psicológicas que literalmente te mantienen vivo.