Con el transcurso de los años la concepción de enseñanza de la lectura y escritura fue modificándose a la par de los cambios sociopolíticos.
"...La escuela del siglo pasado no conocía el bolígrafo, la calculadora electrónica ni la computadora. En ella se aprendían de memoria las tablas de multiplicar y las poesías para recitar; no se permitía escribir con la mano izquierda y en el recreo se saboreaba una copa de leche..."[1]
"...En esos tiempos, el kindergarten era casi un ensayo pedagógico que preconizaban maestros de avanzada..."[2]
En Bs. As. la escuela era asunto de muy pocos, ya que
se creía que mujeres, pobres y esclavos no necesitaban
educación. Por otra parte, las hijas de familias
ricas aprendían sus primeras letras en el hogar.
A continuación pasaremos a detallar cronológicamente
los momentos más relevantes de la educación
formal:
1782 Se edita en Buenos
Aires el primer libro de texto "El Catón
cristiano".
1810 Los alumnos debían
estudiar el Contrato Social de J.J Rousseau.
1840 Bajo la idea de formar
una nación que tuviese unidad política,
Sarmiento propone alfabetizar a toda la población.
Su labor destacada fue la creación de escuelas.
1895 Polémica entre
pedagogos: se plantea un interrogante sobre un método
pertinente para la enseñanza de las letras.
Se publica el libro de lectura "El Nene",
de Andrés Ferreyra.
1905 Se sanciona la Ley
Láinez, que tenía como fin la erradicación
del analfabetismo, creando escuelas alejadas de las
ciudades.
1928 Los chicos iban a
primer grado inferior, o primero atrasado, donde realizaban
el trazado de palotes (rectos u oblicuos) hechos con
lápiz. Estos trazos servían para "ablandar"
la mano y para introducirlos en el próximo paso:
dibujar o trazar letras, comenzando por las vocales.
1952 "La Argentina
de Perón". Aparece el libro de lectura "Alegría",
en cuyo contenido figuran los patrones sociales y familiares
(madre, padre, hermano, etc.) estandarizados. En este
libro de texto se ve reflejada la política vigente.
1955 Se invierten los roles
tradicionales; se le da mayor participación al
alumno.
1961 Surgen los primeros
documentos para la educación pre-escolar: Fines
de la educación preescolar y el Programa
sintético para los Jardines de Infantes,
ambos dictados por el Consejo Nacional de Educación.
1967 Se elabora el primer
currículum que no llega a aplicarse por el cambio
de gobierno.
1972 A cien años
del primer Jardín de Infantes argentino aparece
el primer Currículum para el Nivel Pre-escolar
(dictado por el C.N.E.), bajo los postulados de la Escuela
Nueva.
1974 Comienzan las investigaciones
de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky sobre la alfabetización.
1976 Difusión de
los Jardines de Infantes. Con respecto a ello, el diario
La Opinión publica un artículo donde dice:
"...mientras dura el año escolar, los pequeños
reciben una enseñanza estructurada de acuerdo
con los métodos pedagógicos más
actuales. Es de notar que las jóvenes maestras
disponen de sólidos conocimientos y han sido
adiestradas en la aplicación de metodologías
modernísimas, de modo que el viejo axioma `enseñar
jugando` se cumple rigurosamente.(...) En opinión
de muchos maestros del ciclo primario, los chicos que
ahora ocupan los bancos de primer grado parecen superdotados.(...)
La precocidad también tiene su razón de
ser... [3]
1981 Durante la dictadura
militar existió la propuesta de enseñar
sólo las 13 primeras letras del alfabeto con
el fin de evitar dislexias y/o faltas de ortografía.
1982 Aparece el Diseño
Curricular para el Nivel Pre-escolar. Basado en los
postulado de la pedagogía tecnicista.
1989 Publicación
del Diseño Curricular para el Nivel Inicial.
1993 Se sanciona la Ley
Federal de Educación, donde la sala de 5 años
es obligatoria.
1994 A nivel nacional,
aparecen los Contenidos Básicos Comunes (CBC).
1995 Aparece el Anexo del
Diseño Curricular de 1989.
1999 Se edita el Pre Diseño
para el Nivel Inicial.
Precedentes a la didáctica actual existieron cuatro métodos con los cuales se alfabetizaba a los alumnos. Ellos eran el método alfabético, fonético, silábico y psicofonético.
Fue el primer método que se utilizó para
enseñar a leer.
Se enseñaban primero las letras mayúsculas
y minúsculas por orden alfabético, cada
una con su correspondiente nombre.
Ejemplo:
ese S
eme M
Luego de esto se hacían combinaciones sin sentido, entre dos letras ( ej: ab, ac, ad, etc.), para luego pasar a las combinaciones de tres, cuatro y hasta cinco letras.
En el próximo paso realizaban combinaciones
más complejas: de sílabas para formar
palabras, y de palabras para formar oraciones breves.
En este método el aprendizaje era concebido como
un proceso de repetición y memorización.
"...También las letras se asociaban a imágenes de palabras que empezaban con las letras que se quería enseñar. Dicho método fue abandonado debido a que se lo consideraba ineficiente y no existían argumentos racionales ni científicos que lo justificaran..."[4]
Este método, a diferencia del anterior, enseña
las letras decodificándolas con su correspondiente
sonido.
Primero se enseñaba el sonido (fonema) y la forma
(grafema) de las vocales, después las consonantes
(en un orden no establecido), que luego se combinaban
con las primeras.
Ejemplo:
ma me mi mo mu
pa pe pi po pu
Una vez aprendidos esos sonidos, se combinaban las letras formando sílabas, luego palabras hasta poder llegar a formar oraciones.
También en este método se comienza con la enseñanza de la forma y sonido de las vocales, pero esta vez omitiendo el sonido de las consonantes, pasando directamente al grafema y fonema de las sílabas, las que asociaban con el dibujo de un objeto que empezaba con esta sílaba.
Ejemplo:
la ! (lápiz)
Consiste en comparar las sílabas de diferentes palabras y utilizarlas para formar nuevas
Ejemplo:
mama mesa
ma - ma me - sa
ma - sa masa
La validez de este método se vio obstaculizada
con el uso de los monosílabos, ya que no podían
separarse en sílabas y combinarse como en el
ejemplo anterior.
Todos estos métodos pueden observarse concretamente
en los ejemplos que adjuntamos en el Anexo del Marco
Teórico (luego de la conclusión del mismo).
Como puede observarse, todos éstos métodos ponen el acento en el aprendizaje de la lectura y escritura basado en elementos no significativos para los chicos (ej. letra suelta, sílabas, palabras formadas por combinación de las anteriores, etc.). Este tipo de enseñanza se aplicaba de acuerdo con la concepción que se tenía del aprendizaje del sistema de escritura: los aspectos perceptivo-motrices ocupaban el papel esencial y de allí se partía. Todo ello convertía al aprendizaje en un proceso mecánico, que no era significativo.
En contraposición a esto, y a partir de las investigaciones realizadas, si bien los aspectos mencionados se toman en cuenta, no son el eje fundamental en el aprendizaje de la lengua escrita. A lo que se apunta actualmente es que los chicos puedan ir apropiándose de las prácticas de la lectura y escritura en la sociedad. Es decir, que interactuen con este objeto de conocimiento como lectores y escritores. A lo largo de este proceso, es preciso permitir que se desplieguen las hipótesis que van construyendo los niños, dando oportunidades para que reflexionen sobre ellas tanto para refutarlas como para corroborarlas.
Así va a ser posible que más tarde el niño sea capaz de sistematizar sus conocimientos, ya que es un sujeto pensante y competente.
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[1] La Nación. El diario íntimo de un país. 100 años de vida cotidiana, Morvillo S.A., Buenos Aires (pág 225)
[2] Ibid. Pág. 227
[3] Revista VIVA. Diario Clarín, La escuela tiene la palabra, 1 de Marzo 1998.
[4] Corró Molas, Micaela y otros. Trabajo de Seminario de Alfabetización sobre señalética. 1º cuatrimestre 1999.
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