Conclusión de los capítulos anteriores:
A través de los capítulos
anteriores, intentamos mostrar algunos aportes teóricos referidos
al objeto de conocimiento (en nuestro caso, la lengua) y aportes que
hacen referencia al alumno y al papel del adulto, como un factor importante
en la situación de enseñanza - aprendizaje.
La existencia de estos aportes
fueron, durante muchos años, fundamentales para el quehacer
docente. Pero presentaban la dificultad de que eran saberes científicos
a los que cada docente "interpretaba a su modo", ya que
no hacían referencia al uso didáctico.
Por eso surge la necesidad
de una transposición, debido a que los saberes no pueden permanecer
idénticos a su contexto de origen. Este pasaje del campo disciplinario
al campo educativo, implica las modificaciones que sufren los saberes
al ser transportados de las instituciones científicas a las
instituciones didácticas.
A raíz de este conflicto
nace la "Didáctica de la Lengua", esta ciencia busca
seguir y explicar el camino que va desde un saber social y cultural
a un saber a enseñar; tratando de evitar que en la situación
de enseñanza-aprendizaje el primer saber no se distorsione.
Porque está claro que un saber tal como es enseñado
es diferente al saber erudito.
Lo importante es que al seleccionar
y reacondicionar estos saberes para introducirlos a la enseñanza,
se conservan los conceptos y principios esenciales de su problemática.
Pero la transposición
didáctica no termina en un "saber a enseñar",
el último nivel de transformación se da en el interior
de cada relación didáctica en particular (docente, alumno
y saber), en la cual el saber a enseñar se transformará
en "saberes enseñados"; es decir, tal como llegan
a la sala.
Esto podría ser explicado
como un ciclo, donde los diferentes aportes influyen en las prácticas
escolares, y éstas a su vez se ven reflejadas en los Documentos
Curriculares basados en los aportes teóricos.
Al cambiar uno de estos componentes,
varían los demás componentes del ciclo. De este modo,
puede observarse que durante la evolución histórica
de las diferentes concepciones (con respecto al sujeto que aprende,
la definición del objeto de conocimiento, la influencia de
la problemática social, el papel de la escuela, el rol docente,
la interrelación en la situación didáctica, entre
otros) el ciclo se mantuvo en constante cambio.
Actualmente, nos encontramos con las investigaciones de Emilia Ferreiro
y Ana Teberosky, entre otros estudios contemporáneos, que guían
nuestra tarea.
La consecuencia de estas investigaciones fue la comprensión
de que el niño, comienza su proceso de adquisición de
la lengua escrita mucho antes de que la escuela primaria comience
a impartirle la enseñanza sistemática de la misma.
Este proceso se desencadena
por la impregnación que se opera sobre el chico desde una sociedad
que lo rodea de diversos portadores de texto. El sujeto empieza a
interesarse por el lenguaje oral y luego se introduce en el mundo
de la lengua escrita.
Pero estas investigaciones, han producido de modo involuntario una
consecuencia pedagógica que consideramos indeseable: muchas
salas del jardín se convierten en antesalas del primer año
de la EGB, en las que los niños que deberían aprender
a partir de situaciones contextualizadas, de manera lúdica;
son llevados a desarrollar situaciones descontextualizadas del uso
social de este objeto: copiar y recortar letras sueltas, usar carteles
sin ningún propósito comunicativo o usar cuadernos solamente
para plasmar ejercitaciones que distan de contribuirse en verdaderos
desafíos para avanzar hacia la formación de productores
y lectores de textos.
"...No se trata de inundar
de signos la clase y de asfixiar a los alumnos con ello. Se trata
más bien de elegir un pequeño número de estímulos
de utilidad reconocida y con una carga afectiva suficiente para ser
eficaces..."[4]
A partir de todo ésto, procuramos dar cuenta de la realidad
y comprometer al lector al cuestionamiento de su
tarea, fundamentándola en base a una teoría.
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[1] Harf Ruth, Sarlé
Patricia y otros. Op.cit. Pág. 34
[2] Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Pre Diseño Curricular
para la Educación Inicial. Módulo: Marco General, Bs.
As., 1999 (pág. 96)
[3] Ibid. Pág. 23
[4] Tavernier, Raymond y otros. La escuela antes de los seis años,
Martínez Roca, Barcelona, 1988 (pág.95)
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