Para realizar esta técnica necesitamos los restos de
crayones que los niños ya no pueden utilizar para dibujar.
Es conveniente que los coloquemos dentro de una procesadora para hacerlos
más pequeños aún, también se pueden rayar con
un rayador de queso o cortarlos con un cuchillo, si el tamaño lo permite
podemos sacarle punta y utilizar los restos que van quedando.
Consigan dos hojas aceradas, tipo papel manteca.
Sobre esas hojas coloquen los restos de crayones bien chiquitos.
Coloquen la segunda hoja sobre los crayones y con su ayuda los nenes presionarán
con una plancha tibia sobre la hoja.
Planchen hasta que quede bien chatito.
Cuando haya secado lo podrán colocar sobre el vidrio de una ventana
y ver lo lindo que queda.
Esta es una buena experiencia para vivenciar los cambios de estado.
Otra opción es colocar los restos de crayones o ceritas
formando alguna figura (montañas, sol, pasto, etc)
Paula Celaya
Docente de Nivel Inicial
Banfield- Bs As