El manipuleo directo con la pasta, la mezcla de los colores y el deseo de
los niños por ensuciarse, pueden canalizarse llevando a cabo dactilopintura.
La dactilopintura es una actividad que produce una satisfacción infinita
y actúa como agente de liberación.
La pintura a dedo favorece la educación de la mano para la expresión
gráfica.
También la dactilopintura es un excelente medio para eliminar las inhibiciones,
facilita la evolución y expresión de la personalidad infantil.
Su empleo envuelve una variedad de sensaciones visuales, táctiles y kinestésicas.
La dactilopintura debe verse como un despliegue placentero y no como una creación artística.
Mezclar dos cucharaditas de sal con 2 tazas de harina, agregar
3 tazas de agua fría poco a poco y mezclar la preparación con
un batidor hasta que esté cremosa.
Agregar 2 tazas de agua caliente y colocar la mezcla sobre el fuego para cocinarla
un poco hasta que tome la textura suave.
Colorear con colorante vegetal o témpera. Guardar en un frasco bien
cerrado hasta el momento de usar.
Mezclar 3 tazas de harina con 2 cucharadas de aceite y una taza
de sal.
Amasar los ingredientes añadiendo agua según se necesite.
Guardar en una bolsa de plástico o en un frasco bien cerrado.
Mezclar en un Bols, 1 taza de sal. 1/2 taza de almidón
(puede utilizarse también trigo, cebada, avena o centeno).
Añadir poco a poco 1/2 taza de agua hirviendo.
Calentar constantemente al fuego lento, siempre revolviendo hasta que tome
cuerpo y no pueda mezclar más.
Cuando se enfríe la preparación, amasarla hasta que quede suave.
Puede dársele color con colorante vegetal o témpera previamente
agregado al agua hirviendo.
Preparar la témpera con agua agregarle harina, fécula de maíz o arena. Una vez mezclado bien colocarle brillantina de colores.
Mezclar polenta y harina en partes iguales con agua, hasta que
se forme una crema.
Jugar con esta crema colocándola y cubriendo en forma
completa un cartón o una hoja resistente. Luego dibujar
con el dedo y dejar secar en forma horizontal.