Tos ferina o coqueluche (también llamada Tos convulsa)
Es una enfermedad infecciosa y contagiosa provocada
por el microorganismo Bordetella pertusis.
Tras un período de incubación de 8 a 10 días, el
niño empieza a evidenciar una bronquitis que se refleja con tos
preferentemente nocturna.
A la semana más o menos, el catarro atraviesa un período
convulsivo, caracterizado por una serie de accesos de tos, con sensación
de ahogo, y si aparece durante las comidas se acompaña de vómitos
e incluso puede haber hemorragias pulmonares, luego el ataque de tos
cede paulatinamente y concluye con una inspiración profunda y
a la vez ruidosa.
A los dos meses, los accesos de tos terminan por desaparecer.
Las complicaciones que puede traer aparejada la Tos Ferina, depende
casi exclusivamente de la intensidad de los ataques, que pueden provocar
Enfisema Pulmonar.
En el caso de los niños desnutridos, esta enfermedad agrava el
cuadro, ya que a través de los vómitos el niño
pierde la mayor parte de lo ingerido.
El contagio de esta enfermedad se produce por contacto directo con
la persona infectada, a través de las secreciones expulsadas al toser
o estornudar.
Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, la enfermedad es
más frecuente en los lactantes y niños pequeños.
El recién nacido recibe escasa o ninguna inmunidad de la madre.
Para la prevención de esta enfermedad existe la vacuna anticoqueluchosa
que se aplica combinada con la vacuna antitetánica y la antidiftérica
( vacuna simple) a los dos, cuatro a seis meses, con un refuerzo a los dieciocho
meses y a los seis años.
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