Es una enfermedad eruptiva causada por un virus filtrable, y que deja inmunidad
contra ella misma, para toda la vida.
El período de incubación dura aprox. de 1 a 2 semanas, al cabo
de las cuales se presentan los tres catarros característicos: el
ocular, el nasal y el tráqueo-branquial. Estos catarros acompañados
de fiebre, duran aprox. 5 días, luego de los cuales se produce la erupción
típica. La cara, el tronco y por último los miembros, se cubren
de pequeñas manchas rojizas sobreelevadas, que desaparecen con la descamación
al cabo de 7 días.
Es una enfermedad benigna pero si no se respetan las precauciones pueden surgir
complicaciones.
Entre ellas podemos nombrar la Bronconeumonía y la Neumonía.
Otros inconvenientes están relacionados con la alimentación,
si es mala las defensas disminuyen, entonces pueden presentarse: Otitis y
Conjuntivitis, catarrales o supurados y hasta puede acelerar el proceso de
algunas enfermedades como la Tuberculosis.
También puede causar la Encefalitis (menos frecuente pero también
peligrosa, pues puede provocar invalidez y muerte).
Si el médico no indica cuidados especiales, los cuidados se limitarán
a evitar los enfriamientos, además el enfermo puede levantarse de la
cama.
Nosotros le podemos dar caldos y jugos de frutas y, si él apetece,
también comidas livianas.
es directo a través de gotitas de secreción expulsadas al estornudar
o toser.
Existe una vacuna antisarampionosa preparada con virus vivos pero muy atenuados.
Se pueden aplicar dos dosis, la primera a los nueve meses de vida y la segunda
a los quince, o una única dosis después del año, según
haya o no epidemia.
Esta enfermedad es más frecuente en invierno y primavera.
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