Es una enfermedad característica de los niños.
La produce un gusanillo llamado oxiuro que desarrolla una vida parasitaria
en el intestino grueso de los niños.
Las temibles hembras emprenden viaje hacia el ano.
Una vez alojadas en el sector producen una intensa picazón, característica
de la enfermedad.
En horas de la noche cuando el cuerpo reposa salen al exterior: ensucian
ropa y sábanas.
Se produce así el contagio de quienes duermen juntos.
Se origina en el paciente un estado nervioso, intranquilidad al dormir,
falta de apetito, vómitos, diarreas, a veces sanguinolentas;
todo esto produce un estado de debilidad.
Cuando el niño se rasca, los gusanillos quedan en las uñas
y si no se tuvo la precaución de lavarse, vuelven a penetrar
en el cuerpo.
El oxiuro es uno de los parásitos más comunes, también
se encuentran los áscaris, las tenias y las giardias.
Los parásitos se alimentan de otros organismos vivos llamados
huéspedes.
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