Los niños afectados con el síndrome de Down siguen pautas
de desarrollo parecidas a los niños genéticamente
sanos, solo que lo hacen con mayor lentitud y atravesando algunas
dificultades.
Salvo que se asocien con otras deficiencias. El síndrome
ofrece características particulares porque no todos
tienen el mismo compromiso intelectual.
La experiencia nos hace dar cuenta de la importancia de
contribuir con los familiares a la elaboración
del duelo que su presencia produce, no deben quedar flotando
culpas ni castigos. El éxito del trabajo depende
fundamentalmente de la forma en que el niño se
vincule con sus padres y la aceptación que ellos
hagan del pequeño.
En general son alegres y afectuosos, imitan con mucha
facilidad por eso ingresan a las conductas y hábitos
sociales, sin dificultad. Característica que beneficia
su incorporación a instituciones de "enseñanza
común"; en las que progresan.
Esto siempre que se entienda que los niños afectados
se cansan más que los otros, necesitan un tiempo
de descanso reparador más prolongado entre tarea
y tarea. Se trata tan sólo de respetar su ritmo.
Nos es importante transmitirles que estos niños
con necesidades educativas especiales que ingresan a una
escuela común deben estar acompañados por
un terapeuta, donde éste y su familia trabajen
en conjunto con la institución integradora.
El médico que recibe a un niño con síndrome
de down deberá ser claro en su diagnóstico:
características genéticas, riesgos físicos
y evolutivos del niño.
Los padres necesitan conocer bien las posibilidades vitales
de su hijo.
El técnico en Estimulación Temprana será
quién tenga perfecto manejo del legajo del niño
y coordine las actividades de los profesionales. Este
constituye el sostén de la tríada. Indicará
trabajos con el cuerpo, sin perder de vista que se trata
de un cuerpo psíquico y que es la madre la que
debería despertar el placer de moverse, tocar,
etc.
Hay que privilegiar las actividades libres en lugares
amplios y fortalecer a la mamá para que pueda ofrecer
su cuerpo, sus gestos, sus movimientos en el juego con
el niño.
Ella y el padre deben ser los participantes activos.
El pequeño progresivamente va a ir desarrollando
movimientos, que lo conducirán a la búsqueda
de los objetos de su deseo (alimento en el comienzo),
vencerá la hipotonía y fortalecerá
progresivamente su reflejo tónico cervical.
La adquisición del lenguaje es tardía. Se debe muchas veces a que se le habla poco, no se lo mueve a participar. Los padres tienen que conocer que él comprende y que como todo niño necesita ser estimulado en la comunicación verbal (cantos, palabras afectuosas, etc.) y la corporal, sea esta sonora o simplemente gestual. En cuanto a la coordinación ano-boca-ojos-mano sabemos que es lenta, porque primero el pequeño debe lograr una comunicación satisfactoria de mucosa a mucosa, que le permite interesarse después por las manos y sus actividades.
En la tarea los terapeutas se suelan enfrentar a madres
sobreprotectoras que no dejan explorar el ambiente, ni
utilizar objetos o juguetes que no tengan en su casa,
es decir, les impiden desarrollar su curiosidad y adquirir
autonomía.
También a madres que no les ponen a los niños
ningún límite. En estos casos las intervenciones
deben ser claras, explicando la necesidad del niño
de límites que lo ayuden a crecer, a desarrollar
su creatividad y la importancia que para él tiene
lograr la confianza de los adultos a fin de automaternarse
a su tiempo.
En estos casos es bueno indicar tratamiento psicológico
a los padres que seguramente hubiesen sido, de todas maneras,
padres indiferentes o sobreprotectores de un hijo común.
Enviado por:
Mariana Cánepa y Claudia Garello
Profesoras de educación preescolar
Capital Federal