Así quedó el texto del libro que escribimos
con los chicos contando ellos mismos con sus propias palabras,
la historia de nuestro País.
A esto les agregamos fotos, gráficos, pictogramas todo
hecho por ellos.
Las hojas numeradas, los títulos, el índice
y el título del libro.
Muy bueno, digno de exponer ojalá todos conozcan la
historia de nuestro país tan bien contada por chicos
de 4 y 5 años.
Hace muchos, muchos años al Rey Fernando
lo llevaron preso, quería gobernar todo. Estas noticias
pronto llegaron a Buenos Aires.
En nuestro país estaba un representante de ese Rey,
el Virrey Cisneros.
Nos gobernaba la bandera de España, pero los criollos
querían mandarse solos y pedían que el Virrey
se volviera a España.
Cuando Napoleón mete preso al Rey Fernando, los criollos
se dieron cuenta que el Virrey ya no tenía poder y
se juntaron frente al Cabildo para pedirle la renuncia. Cisneros
primero no quiso pero luego, al escuchar a las personas que
le gritaban ¡Que se vaya el virrey, queremos un gobierno
argentino!, tuvo mucho miedo, huyó y se volvió
en barco a España.
Señores muy importantes se reunieron en el Cabildo
y afuera estaba la gente esperando que se resolviera el problema.
Al fin se elige un gobierno argentino y todos gritaban:¡Viva
la Patria!, ¡Viva!
En esta época las personas se vestían
de otra manera, las señoras usaban vestidos largos
y en las cabezas peinetones y mantillas.
Los varones trajes, camisas con volados y sombreros muy altos
que se llamaban galeras.
En los salones se bailaba el pericón y el minué,
y una señora tocaba el piano.
En las calles se veía a señores vendiendo velas,
agua, empanadas, escobas y plumeros, pescado; y cada uno tenía
su propio canto.
El que mejor cantaba, más vendía.
A la hora de comer tocaban una campana, los grandes podían
hablar en la mesa, los chicos no.
Tomaban mate y café, las negritas preparaban caramelos
que se llamaban alfeñiques, no habían otras
golosinas.
La carne la guardaban en tarros de madera, le ponían
sal para que no se echara a perder pues no había heladeras.
Comían guisos, mazamorra, también cazaban perdices
y se las comían.
No había microondas, ni tampoco cocinas, usaban leña.
Preparaban el pan, vendían pescado fresco y pollos
vivos. Y como ya contamos le compraban a los negritos y negritas
que vendían en la calle, pasteles y empanadas.
No habían autos, ni trenes ni aviones, la gente andaba
a caballo, en diligencias o carretas.
Las calles eran de piedra y los días de lluvia había
mucho barro.
Las cartas y mensajes las transportaba un chasqui, que era
un señor que iba a caballo de un lugar a otro y que
descansaba en lugares para eso, donde cambiaba de caballo
para que no se cansaran mucho. Las noticias tardaban mucho
en llegar.
No había luz, se alumbraban con velas. Lavaban la ropa
en el río y de esto se encargaban las negras lavaderas
que se juntaban y así podían pasarse los chimentos
mientras lavaban.
En aquella época había un general,
Manuel Belgrano, formó muchos ejércitos
y fue el creador de nuestra bandera.
Belgrano nació en Buenos Aires, su mamá se llamaba
María Josefa Gonzalez Casero.
Viajó a España y estudió para ser abogado,
a los 24 años volvió para participar de la lucha
contra los españoles.
Fundó escuelas y fue periodista y participó
en la primera Junta de Gobierno Argentino.
Cuando salió a luchar con sus soldados se dio cuenta
que les faltaba una bandera, algo que los distinguiera de
los enemigos.
Copia los colores de la escarapela y el 27 de febrero de 1812
iza por primera vez la bandera de la Patria, en las barrancas
del río Paraná, frente a todos los soldados
que estaban muy emocionados.
Desde ese día siempre había un soldado que llevaba
nuestra bandera celeste y blanca y podía usarla como
arma frente a los enemigos.
Belgrano murió pobre y viejito pero nos dejó
nuestra bandera celeste y blanca. Todos los países
tienen su bandera que los representa, algunas tienen dos colores,
otras tres o más, unas estrellas o lunas o un sol como
la argentina.
Mientras todos nuestros ejércitos luchaban
para sacar a los españoles de nuestro país,
llegan otras noticias a Buenos Aires, el Rey Fernando estaba
libre.
Los congresales de todas las provincias y de otros países
deciden reunirse en secreto, en Tucumán.
Eligen la casa de Doña Francisca por ser la más
grande del pueblo, trajeron sillas de la iglesia y dejaron
las ventanas abiertas para que el pueblo que estaba afuera
se enterara de lo que estaba pasando.
Los congresales llegaron en carretas, caballos, mulas, diligencias.
Reunidos deciden escribir un documento donde diga que la Argentina
es libre y que tiene un gobierno argentino, que no querían
que volviese el Virrey a gobernarlos, todos firman el papel
y afuera, el pueblo vuelve a gritar: ¡Viva la Patria!
¡Viva!
Esto sucedió un 9 de Julio de 1816
Entre tantas luchas y batallas, aparece otro
general que se entera de todo lo que estaba pasando y decide
volver de estudiar en España para luchar por su Patria,
el general José de San Martín.
San Martín había nacido en Yapeyú, un
pueblito de Corrientes. Allí había crecido
jugando con sus amigos los indios, con los que jugaba a las
batallas con espadas de madera, a tirar piedritas o barquitos
de madera al río y que luego, junto a sus padres, se
había marchado en barco a estudiar a España.
Cuando vuelve a la Argentina forma el ejército de Granaderos
a Caballo.
San Martín era muy amigo de Belgrano y juntos luchan
contra los españoles en diferentes frentes de batalla,
Belgrano en el norte y San Martín comienza a preparar
su ejército en Mendoza. El se da cuenta que tenían
que sacar a los españoles de Chile y también
de Perú.
Comienza con los preparativos para cruzar la Cordillera de
los Andes, él sabía que por ese lado nadie lo
esperaría y los agarraría de sorpresa.
Entrena a sus soldados, mientras su esposa Remedios junto
a las damas mendocinas y sanjuaninas venden sus joyas para
comprar comida, medicamentos y uniformes para los valientes
soldados.
También le bordan una gran bandera.
Era muy difícil lo que haría el general, además
estaba muy enfermo y en el cruce lo llevaron en camilla.
Los soldados llevaban las armas, los cañones los arrastraban
las mulas y los caballos llevaban todas las provisiones. Cruzaron
por cinco lados y pelearon con el enemigo, logrando liberar
a Chile.
Luego en barcos cruzaron por mar y llegaron a Perú,
donde también lograron sacar a los españoles.
San Martín fue llamado el padre de la Patria y se murió
muchos años después en un pueblito de Francia
enfermo junto a su hija Merceditas y sus nietas.
Enviado por
Katia kummel
Docente del jardín N°14
"Caramelos Surtidos"
Usuhaia-Tierra del Fuego