
Lo importante es brindar a los niños un repertorio
musical que lo familiarice con expresiones válidas.
No se trata de convertir a los niños en “aprendices”
de músico, sino de permitirles ejercitar criterios
para sus propias elecciones, convirtiéndolos en buenos
oyentes.
La misión del docente consiste en revisar, con cuidado y conocimiento, toda aquella producción que elaborada o no especialmente para la infancia, es oportuno y eficaz que le sea alcanzada.
No es conveniente ni justo reducir el ámbito musical a lo que se viene repitiendo desde hace mucho tiempo. pero si desdeñar las composiciones tradicionales, generalmente de raíz folclórica, ya que el niño esta en condiciones de acceder a formas de música concreta, aleatoria, electrónica, funcional, etc. ya que las bandas sonoras de las series, las películas, el cine, discos con narraciones grabadas, las transmisiones radiales, etc., lo han acostumbrado ya a escuchar estos sonidos. Estos elementos podrian complementar y mejorar o remplazar la natural entrega de caudal musical a los niños.
Para seleccionar la música infantil es necesario
agrupar el material con cierta unidad de criterio.
En primer lugar rescatar las compilaciones de obras generalmente
de tipo popular o folclórica, que vienen de generación
en generación y que pasan del adulto al niño
en forma espontánea.
En segundo lugar las canciones de raíz anónima y popular que también han pasado de generación en generación sin perder sus características. Que anecdotizan el mundo circundante, animanizando animales y objetos.
En tercer lugar los autores que escriben melodías y letras directamente para la infancia. Se encuentra en esta producción una gama variadisima de composiciones, desde muy simples que enfatizan en la función rítmica de los sonidos, pasando por la música, hasta las piezas más complicadas.
También queda la posibilidad de seleccionar entre una producción que no fue concebida estrictamente para esta edad.
Volver al índice de este trabajo
Enviado por:
Paola Lanzani
Gisella Burton