1.- Dificultad inicial para imaginar la historia o si la
ha imaginado adecuadamente, se siente incapaz de expresarla
por escrito o reacio a hacerlo. Consume mucho en tiempo antes
de iniciar el trabajo. A veces es preciso sugerirle los temas
y el cómo expresarlos.
2.- El niño necesita un tiempo excesivo para escribir
su relato. Puede tardar 15 o 20 minutos para escribir dos
líneas, aunque esto es un caso extremo.
3.- La escritura en sí puede ser indicativa, por el
tipo de letra, la mayor o menor disgrafía , la forma
a veces incorrecta de coger el lápiz, la forma de realizar
los óvalos de las letras. Se puede observar agarrotamiento
a la hora de escribir. El niño puede manifestar cansancio.
La letra inicialmente correcta, se va de estructurando, el
niño pierde el control que a veces ejerce inicialmente
a costa de grandes esfuerzos. Por eso en ocasiones animo a
que escriban prescindiendo de la buena letra, pese alas tendencias
uniformadoras de los profesores.
4.- Discrepancia entre lo escrito y el lenguaje oral del niño.
(Por eso a veces convendría evaluar a los niños
disléxicos oralmente y no por escrito). A veces utilizan
una sintaxis extraña, omite palabras en especial los
nexos y las palabras de función, dándose cuenta
de ello en ocasiones al releer el texto. Igualmente el uso
de los signos de puntuación apenas responde a las normas
sintácticas.
Cuando detectamos estos errores en un alumno, o algunos de
ellos, debemos sospechar una dislexia y derivar el niño
para un diagnóstico en profundidad.
Cuando se habla del tratamiento de la dislexia generalmente
se piensa en fichas de lateralidad, orientación espacial,
grafomotricidad, orientación temporal, seriaciones,
etc.... Sin embargo no está demostrado que todo esto
sea necesariamente previo al aprendizaje de la lectoescritura
ni "conditio sine qua non" para poder avanzar y
recuperar las dificultades disléxicas. Lo que recomienda
Thomson es el "sobreaprendizaje": volver a aprender
la lectoescritura, pero adecuando el ritmo a las posibilidades
del niño, trabajando siempre con el principio rector
del aprendizaje sin errores, propiciando los éxitos
desde el principio y a cada paso del trabajo de sobreaprendizaje.
Se trata de hacer el reaprendizaje correcto de las técnicas
lecto-escritoras, haciéndolas agradables y útiles
para el niño, propiciando como digo el éxito,
en lugar del fracaso que está acostumbrado a cosechar.
Las colecciones de fichas me parecen útiles como trabajo
de apoyo y complementación de la tarea principal, para
variar las tareas y que no sean demasiado idénticas
a las del aula, así como para trabajar determinados
aspectos en los que algún niño debe incidir
especialmente.
Enviado por
Yeni del Carmen Carvallo Ramos
Lic. Educación Preescolar
Villa hermosa- Tabasco
Mexico