1.- La falta de dominancia cerebral haría que
no hubiera especialización en el lenguaje y de
ahí surgirían los problemas.
2.- El retraso madurativo en la especialización,
produciría los problemas.
3.- Un déficit o disfunción en el hemisferio
izquierdo explicaría la problemática disléxica
4.- La presencia de interferencias en el funcionamiento
de ambos hemisferios sería la responsable de
los problemas.
5.- La disociación, la falta de integración
debida a un procesamiento diferente del material auditivo
y el material visual en los diferentes hemisferios.
Del estudio comparativo de las pruebas y experimentos que avalan las diversas explicaciones, Thomson deduce que lo que más apoyo empírico parece tener es que hay un inicial retraso madurativo lleva a un mal aprendizaje inicial por una mala estrategia y que luego se asienta una disfuncionalidad. Esta disfuncionalidad no afectaría a todo el hemisferio, sino a las tareas referidas a al conexión específica entre sonido y símbolo escrito. La tasa de procesamiento de estas tareas puede ser más baja en los disléxicos.
El tema de la lateralidad se suele asociar a la dislexia.
Las dificultades de lateralización pueden hacer
difícil aprender bien la lectura por las letras
que se diferencian por su orientación lateral.
De los estudios realizados parece que alguna forma de
lateralidad mixta o cruzada parece asociada a la dislexia,
especialmente en poblaciones clínicas, pero aún
no están claros los mecanismos que operan. Lo
más probable parece ser que la lateralidad cruzada
genere en algunos casos confusión direccional,
dificultades de barrido visual y puede afectar a la
integración hemisférica. Sin embargo no
está comprobado que el entrenamiento en dominancia
juegue un papel importante en el desarrollo del funcionamiento
cognitivo. Parece mejor adaptar el método de
aprendizaje a las posibilidades del niño que
cambiar al niño para que aprenda de una determinada
manera.
Las hipótesis de tipo cognitivo se ocupan de
procesos que implican representaciones internas, a nivel
del pensamiento, la memoria, la percepción y
el lenguaje y cada uno de sus subcomponentes. La psicología
cognitiva se basa básicamente en el enfoque del
procesamiento de la información: se percibe estimulación
del medio, se codifica de diversas maneras usando sistemas
cognitivos como la memoria, análisis de rasgos,
recuperación , extracción de la información
léxica, etc.
La lectura no es un proceso único: palabras aisladas,
en voz alta, lectura silenciosa, letras individuales...
De otro lado en la lectura se han de tener en cuenta
rasgos visuales, rasgos fonológicos, rasgos semánticos
y rasgos articulatorios. Para explicar la forma en que
interaccionan y se integran todos estos factores en
la lectura se han propuesto diversos esquemas explicativos
y se ha centrado la atención en déficits
en diversas áreas que inciden en la lecto-escritura.
Se han estudiado las deficiencias perceptivas que se
dan en la dislexia en los niveles de edad de los 5 a
los 8 años. De todos modos las conclusiones de
los estudios son que el problema no es la dificultad
de percepción, sino la de relacionar lo percibido
con lo que hay que nombrar, sean letras, números,
palabras o los lados derecho e izquierdo, que distingue
pero no relaciona con el nombre.
En otros estudios se ha visto la posibilidad de que
los disléxicos tengan una persistencia visual
mayor que los no disléxicos, con lo que se produciría
interferencia entre unos estímulos y los siguientes,
lo que a su vez daría lugar a movimientos erráticos
en los ojos. En los estudios sobre la discriminación
auditiva se ha visto que una pérdida auditiva
en las frecuencias altas o bajas puede dar errores en
unos tipos u otros de letras. Sin embargo los últimos
estudios inciden en que el problema no es la percepción
o discriminación auditiva, sino en etiquetar
el sonido como igual o diferente. Otros trabajos se
han centrado en el estudio de la integración
de los datos auditivos y visuales, pero una vez más
se va hacia la creencia de que la dificultad se encuentra
en la mediación verbal que se da en estas integraciones.
Los movimientos oculares o sacádicos que se producen
en la lectura, se ha estudiado en muchas ocasiones que
son anómalos en los disléxicos. Sin embargo
esto no parece que sea la causa de los problemas observados,
sino más bien la consecuencia del mal aprendizaje
y las dificultades que el niño tiene. Las dificultades
en las seriaciones y las secuenciaciones sí parecen
ser bastante características de los disléxicos,
si bien aun se discute la implicación y el significado
real de los descubrimientos experimentales realizados.
Se ha trabajado en múltiples investigaciones
sobre la memoria a corto plazo y su influencia en la
lecto-escritura. No se aprecian dificultades en la memoria
a largo plazo, ya que son capaces de aprender y recordar
lo aprendido. Lo que se ha detectado es una cierta debilidad
de la memoria corto plazo, particularmente la memoria
serial y secuencial y la codificación auditivo-verbal,
por lo que usan más los códigos de acceso
visual.
En los estudios sobre las dificultades específicamente
verbales se ve que el problema no es conceptual, como
hemos dicho en otro momento, ya que los niños
tienen una buena inteligencia, sino que el problema
aparece al abstraer y generalizar la información
verbal en tareas tales como la transferencia de información
y es un sutil déficit del lenguaje que dificulta
la integración de visual a verbal.
Los estudios basados en los aspectos fonológicos
parecen avalar que los disléxicos son sutilmente
disfásicos. Y nuevamente se afirma que las dificultades
se relacionan con la traducción de la información
visual a verbal en la memoria a corto plazo. Los factores
sintácticos, semánticos y léxicos,
funciones lingüísticas de orden superior,
al ser analizados en los disléxicos nos proporcionan
datos que nos indican que esos niños son inferiores
en el uso de la morfología estructural y que
hacen poco uso de los rasgos suprasegmentarios, como
el tono, el acento,... pasando por alto importantes
señales lingüísticas que a los demás
nos ayudan a la comprensión del texto. Parece
haber pruebas de la existencia de ciertas dificultades
en el procesamiento sintáctico y semántico
en los niños disléxicos, pero estas no
parecen demasiado graves.
De todo lo anterior, lo que se deduce de cara al diagnóstico
y tratamiento, es la importancia de las dificultades
de procesamiento verbal. Son dificultades relacionadas
con la traducción de la entrada visual a códigos
verbales o de base auditiva. Hay pues sólidas
pruebas de algún tipo de dificultad de codificación
fonológica/fonética /verbal en los niños
disléxicos.
Para los profesionales de la enseñanza es importante
detectar los problemas de dislexia si quieren contribuir
a su solución y no aumentar los problemas que
estos niños tienen en este área de aprendizaje
tan crucial en nuestro sistema de enseñanza.
Con las listas y descripciones que se presentan anteriormente
en este trabajo, se puede empezar a sospechar la existencia
de una dislexia en un alumno. Insistimos en que lo fundamental
es la dificultad para aprender a leer y escribir correctamente
en ausencia de problemas intelectuales o de otro tipo
que den una explicación alternativa al problema
presentado. Así, hay que descartar:
- defectos de visión
- defectos de la audición
- Un C.I. por debajo de lo normal
- La existencia de una perturbación emocional
primaria
- Que el problema sea debido a mera falta de instrucción.
- Que haya problemas de salud graves que mediaticen
el aprendizaje
- Que no se den lesiones cerebrales diagnosticables
y que puedan afectar al área del lenguaje.
- Que pueda darse el diagnóstico de algún
retraso grave de desarrollo.
Algo que puede guiar en el diagnóstico, además
de las dificultades de lecto-escritura, es la existencia
de dificultades similares en la familia. Las dificultades
fonológicas ( de correcta repetición de
determinadas palabras ) y las dificultades de pronunciación,
si no hay una dislalia clara, pueden orientar hacia
la dislexia.
La lateralidad cruzada o no definida, suele ir ligada
a la dislexia. Con estos datos de observación,
el profesional que no sea psicólogo o pedagogo,
debe remitir el niño a estos servicios, con el
fin de que profundicen en el diagnóstico y nos
ayuden con su análisis a identificar los problemas
concretos que tiene cada alumno y establecer las pautas
y métodos de ayuda que le puedan ser más
favorables.
El psicopedagogo, escolar o privado, fundamentalmente
tratará de establecer además del historial
personal, médico y pedagógico del alumno,
su C.I. y las características de su perfil. El
WISC (Escala de inteligencia de Wechsler para niños)
es el test de inteligencia más utilizado, por
la amplia información que proporcionan sus subtests
y la posibilidad de establecer un perfil, que si bien
se discute su utilidad, al menos permite conocer detalles
del funcionamiento y las posibles lagunas de dicho funcionamiento
cognitivo.. Este es el aspecto fundamental, junto con
una prueba de lecto-escritura, que puede ser en castellano
el T.A.L.E. (Test de Análisis de Lectura y Escritura),
que permite una análisis detallado por niveles
de edad y escolarización de los problemas que
aparecen en todas las áreas y modos de la lecto-escritura:
letras, sílabas, lecturas, comprensión
lectora, dictado, copiado... Si se considera necesario
por la mayor incidencia de problemas de lenguaje, se
puede utilizar el ITPA (El test Illinois de Aptitudes
Psicolingüísticas). El aspecto psicomotriz
se puede ver mediante las pruebas de Mira-Stambak y
el área de integración mediante el test
Gestáltico-Visomotor de Lauretta Bender. Un buen
indicador inicial y que se puede inicialmente en el
aula, proporcionando información al evaluador
posterior, es el test de la figura humana de Goodenough.
Una alternativa para medir la inteligencia con escaso
componente verbal, son la matrices progresivas de Raven.
La percepción visual en niños pequeños
se puede evaluar con el test de Frostig, que tiene un
programa para recuperar las deficiencias encontradas.
La lateralidad se puede evaluar con diversas pruebas,
como la LATERALIDAD Usual de Marguerite Auzias.
Generalmente se admite que en el WISC los niños
disléxicos puntúan más alto en
la escala manipulativa que en la verbal. Las pruebas
de Dígitos, Información, Aritmética
y la de Claves están asociadas a los problemas
de dislexia; los niños con este problema puntúan
bajo en ellas por cuanto las habilidades que se exigen
en ellas tienen que ver con la memoria a corto plazo.
Hay que tener particular cuidado con los resultados
de los tests que requieran leer las preguntas, porque
en ellos los disléxicos pueden aparecer como
deficientes. En buena medida, las pruebas que se pasan
tienden a tratar de aclarar qué aspectos son
deficitarios en el funcionamiento del niño y
qué áreas trabajar en la recuperación.
En un aula se puede detectar una posible dislexia haciendo
leer a un niño en voz alta y pidiéndole
que nos cuente algún acontecimiento previamente
narrado por él o lo que ha leído, cuando
se ha comprobado o que lo ha comprendido y lo ha expresado
correctamente a nivel oral.
En la lectura se pueden encontrar errores desde el desconocimiento
de más o menos letras, hasta las adiciones, omisiones,
repeticiones, inversiones, cambios de línea,
lectura con falta de ritmo, ausencia de puntuación,
acentuación y entonación, dificultades
en sílabas compuestas, inversas, palabras largas
o nuevas, o con acumulación de dificultades de
pronunciación, dificultades con la g y la j,
con la c y la z, confusiones en letras simétricas
:d/b, p/q, d/p, letras de pronunciación similar
: m/n, m/p, b/p, b/m... Cuando son mayores, típicamente
inician la lectura de una palabra larga y acaban con
otra que aparentemente se inventan. Esto es debido a
que por falta de agilidad y práctica no hacen
la adecuada previsión de lo que viene a continuación,
como hacen los buenos lectores. Por eso en la reeducación
hay que acompañarlos al leer y corregir con suavidad
sus errores para que puedan hacer un aprendizaje correcto
y reestructuras sus hábitos y automatismo lectores.
Como se ve la cantidad de errores posibles y las posibilidades
de combinación abundancia, influencia en las
dificultades, es variada, y habrá de ser tenida
en cuenta a la hora de programar la reeducación.
Enviado por
Yeni del Carmen Carvallo Ramos
Lic. Educación Preescolar
Villa hermosa- Tabasco
Mexico