Los individuos afectos de retraso mental leve adquieren tarde
el lenguaje, pero la mayoría alcanzan la capacidad de expresarse en
la actividad cotidiana, de mantener una conversación y de ser abordados
en una entrevista clínica. La mayoría de los afectados llegan
a alcanzar una independencia completa para el cuidado de su persona (comer,
lavarse, vestirse, controlar los esfínteres), para actividades prácticas
y para las propias de la vida doméstica, aunque el desarrollo tenga
lugar de un modo considerablemente más lento de lo normal.
Las mayores dificultades se presentan en las actividades escolares y muchos
tienen problemas específicos en lectura y escritura. Sin embargo, las
personas ligeramente retrasadas pueden beneficiarse de una educación
diseñada de un modo específico para el desarrollo de los componentes
de su inteligencia y para la compensación de sus déficit.
La mayoría de los que se encuentran en los límites superiores
del retraso mental leve pueden desempeñar trabajos que requieren aptitudes
de tipo práctico, más que académicas, entre ellas los
trabajos manuales semicalificados. En un contexto sociocultural en el que
se ponga poco énfasis en los logros académicos, cierto grado
de retraso leve puede no representar un problema en sí mismo. Sin embargo,
si existe también una falta de madurez emocional o social notables,
pueden presentarse consecuencias del déficit, por ejemplo, para hacer
frente a las demandas del matrimonio o la educación de los hijos o
dificultades para integrarse en las costumbres y expectativas de la propia
cultura.
En general las dificultades emocionales, sociales y del comportamiento de
los enfermos con retraso mental leve, así como las necesidades terapéuticas
y de soporte derivadas de ellos están más próximas a
las que necesitan las personas de inteligencia normal, que a los problemas
específicos propios de los enfermos con retraso mental moderado o grave.
Si se utilizan tests de C.I. estandarizados de un modo adecuado
el rango 50 al 69 corresponde a un retraso mental leve. La comprensión
y el uso del lenguaje tienden a tener un retraso de grado diverso y se presentan
problemas en la expresión del lenguaje que interfieren con la posibilidad
de lograr una independencia, y que puedan persistir en la vida adulta. Sólo
en una minoría de los adultos afectados puede reconocerse una etiología
orgánica. En un número variable de los afectados pueden presentarse
además otros trastornos tales como autismo, otros trastornos del desarrollo,
epilepsia, trastorno disocial o discapacidades somáticas. En estos
casos deben ser codificados independientemente.
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Enviado por
Yeni del Carmen Carvallo Ramos
Lic. Educación Preescolar
Villa hermosa- Tabasco
Mexico