Defecación involuntaria de un niño que no padece ninguna afección
orgánica.
Se trata de un trastorno caracterizado por la presencia reiterada de deposiciones
voluntarias o involuntarias de heces de consistencia normal o anormal, en
lugares no adecuados para este propósito, de acuerdo con las pautas
socioculturales propias del lugar.
El trastorno puede ser la expresión de la continuidad de una incontinencia
fisiológica infantil, aparecer después de haber adquirido el
control de los esfínteres o consistir en la deposición deliberada
de heces en lugares no adecuados, aun cuando exista un control normal de los
esfínteres. El cuadro puede presentarse como una alteración
aislada o puede formar parte de un síndrome más amplio, en especial
de un trastorno de las emociones o de un trastorno disocial
El elemento principal del diagnóstico es la emisión inadecuada
de heces, la cual puede manifestarse de diferentes formas. En primer lugar,
puede ser la expresión de una enseñanza inadecuada del control
de esfínteres o de un fallo en el aprendizaje de dicha enseñanza,
con antecedentes de un continuo fracaso del control de los esfínteres.
En segundo lugar puede ser expresión de un determinado trastorno psicológico
en el cual hay un control fisiológico normal de la función,
pero que por alguna razón hay un rechazo, resistencia o fracaso a la
aceptación de las normas sociales sobre el defecar en los lugares adecuados.
En tercer lugar, puede ser consecuencia de una retención fisiológica
por la impactación de las heces, con un desbordamiento secundario y
deposición de heces en lugares no adecuados. Esta retención
puede haber tenido origen en las consecuencias de tensiones entre padres e
hijos sobre el aprendizaje del control de esfínteres, de la retención
de heces a causa de una defecación dolosa (por ejemplo, como a consecuencia
de una fisura anal) o por otras razones.
En algunas ocasiones la encopresis puede ir acompañada de untar con
heces el propio cuerpo o el medio circundante y menos frecuentemente por manipulaciones
o masturbaciones anales. Con frecuencia se acompaña de algún
grado de trastorno de las emociones o del comportamiento. No esta clara la
línea de separación entre la encopresis que acompaña
a algún trastorno de las emociones o del comportamiento y los trastornos
psiquiátricos en los que la encopresis es uno de sus síntomas.
El criterio diagnóstico recomendado es codificar la encopresis si es
la manifestación predominante y si el otro trastorno no lo es (siempre
que la frecuencia de la encopresis sea al menos de una vez por mes). No es
rara la asociación de encopresis y enuresis, en este caso la codificación
de la encopresis tiene preferencia sobre la enuresis. A veces la encopresis
puede tener una etiología somática, como por ejemplo, una fisura
anal o una infección gastrointestinal.
La causa orgánica es el diagnóstico a tener en cuenta si es
una explicación suficiente para la deposición fecal. Sin embargo,
si es sólo la causa precipitante o desencadenante, debe utilizarse
el código añadiéndolo al trastorno somático.
Es importante tener en cuenta los siguientes diagnósticos:
* a) encopresis consecuencia de una enfermedad orgánica como el megacolon
gangliónico o la espina bífida. Hay que tener presente sin embargo
que la encopresis puede acompañar o ser consecuencia de trastornos
tales como una fisura anal o una infección gastrointestinal y
" b) estreñimiento que provoca un bloqueo fecal que tiene como
consecuencia un rebosamiento fecal con deposición de heces líquidas
o semilíquidas. Si como ocurre en algunos casos la encopresis y el
estreñimiento van unidos. En tales casos, debe usarse el código
de la encopresis (y si es adecuado, con un código somático adicional
para la causa del estreñimiento).
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Enviado por
Yeni del Carmen Carvallo Ramos
Lic. Educación Preescolar
Villa hermosa- Tabasco
Mexico