En 1961, Charles Ferster y Miriam K. DeMyer, un psicólogo especialista en aprendizaje y una psiquiatra infantil, demostraron por primera vez la utilidad de los métodos operantes de modificación de conducta para el tratamiento del autismo. Las extrañas conductas autistas, que parecen desconectadas y ajenas al medio, dependen sin embargo funcionalmente de ese mismo medio, y pueden modificarse cuando éste se controla adecuadamente se promueven procesos de aprendizaje de conductas funcionales y de extinción o disminución de las que no lo son. La demostración de la posibilidad de controlar, mediante procedimientos operantes, las conductas autistas abrió el camino para la creación de muchos programas eficaces para desarrollar el lenguaje, eliminar conductas alteradas, comentar la comunicación y las conductas sociales, promover la autonomía y aumentar las capacidades cognitivas y las destrezas funcionales de las personas autistas. Todos ellos eran programas de aprendizaje, y, que por tanto daban un papel central a la educación (para una revisión reciente, vid. Koegel y Koegel, 1995).
El desarrollo de programas de aprendizaje para los niños
autistas coincidió históricamente con un proceso social
de gran repercusión práctica: el de formación
de las primeras asociaciones de familias afectadas, anteriormente
desunidas y aplastadas por el peso de una excesiva culpabilización.
En 1962 se fundó la primera asociación de padres de
niños autistas del mundo. La National Society for Autistic
Children (actualmente llamada National Autistic Society) del Reino
Unido, y en las dos décadas siguientes las asociaciones proliferaron
en distintos países. Eso tuvo consecuencias importantes:
por una parte, como grupos de presión social las asociaciones
de padres contribuyeron a sensibilizar a la sociedad y a las administraciones
públicas sobre las necesidades y derechos (por ejemplo, educativos)
de las personas autistas. Por otra, organizaron centros escolares
dedicados específicamente a esas personas.
En los últimos años se han producido cambios importantes,
que nos permiten definir una tercera etapa en el enfoque del autismo.
Afectan al enfoque general del cuadro las explicaciones que se dan
de él, los procedimientos para tratarlo y el desarrollo de
nuevos focos de interés. El cambio principal en el enfoque
general del autismo consiste en su consideración desde una
perspectiva evolutiva, como un trastorno del desarrollo. Si el autismo
supone una desviación cualitativa importante del desarrollo
normal, hay que comprender ese desarrollo para entender en profundidad
qué es el autismo. Pero, a su vez, éste nos ayuda
paradójicamente a explicar mejor el desarrollo humano, porque
hace patentes ciertas funciones que se producen en él, capacidades
que suelen pasar desapercibidas a pesar de su enorme importancia,
y que se manifiestan en el autismo precisamente por su ausencia.
No es extraño entonces que el autismo se haya convertido
en los últimos años en un tema central de investigación
en Psicología Evolutiva y no sólo en Psicopatología.
Ni que en las definiciones diagnosticas la consideración
tradicional del autismo como "psicosis infantil" haya
sido sustituida por su encuadre como "trastorno profundo del
desarrollo". Ni debe extrañarnos tampoco que la revista
científica más difundida sobre autismo, que comenzó
llamándose Journal of autism and Childhood Schizophrenia,
se llame desde 1978 Journal of autism and Developmental Disorders.
Además se han producido en los últimos años
cambios importantes en las explicaciones del autismo: tanto en el
aspecto psicológico como en el neurobiológico se han
sustituido los modelos relativamente inespecíficos de los
años sesenta y setenta, por teorías rigurosas y muy
fundamentadas en datos. Por ejemplo, en 1985, Baron-Cohen, Leslie
y Frith, tres investigadores del Medical Research Council de Londres,
descubrieron una incapacidad específica de los autistas para
"atribuir mente" y formularon un modelo que ha sido muy
fértil, según el cual el autismo consistiría
en un trastorno específico de una capacidad humana muy importante
a la que se denomina "Teoría de la Mente". Y en
el plano neurobiológico, los estudios de genética,
investigación neuroquímica, exploración citológica,
neuroimagen, electrofisiología, etc., han permitido descubrir
alteraciones que cada vez nos acercan más al desvelamiento
de las posibles causas del autismo.
En los procedimientos para tratar el autismo también se han
producido cambios importantes.
En una caracterización muy rápida, podemos decir que
la educación (que es, ya lo hemos dicho, el procedimiento
principal) se ha caracterizado en los últimos años
por un estilo más pragmático y natural, más
integrador y menos "artificioso" que en los años
anteriores, más centrado en la comunicación como núcleo
esencial del desarrollo, más respetuoso con los recursos
y capacidades de las personas autistas. De forma complementaria,
la investigación farmacológica ha permitido el desarrollo
de sustancias eficaces para tratar algunas alteraciones asociadas
al autismo en algunos casos.
Finalmente, han aparecido nuevos temas de interés que no
se habían planteado con tanta fuerza y claridad en las décadas
anteriores. El ejemplo más significativo es el de los adultos
autistas. A medida que se han acumulado conocimientos y experiencias
sobre el autismo, se ha puesto de manifiesto la necesidad, tanto
teórica como práctica, de considerar el trastorno
desde la perspectiva del ciclo vital completo y no sólo como
una alteración "del niño". Actualmente,
en nuestro país como en otros de Europa, existe un desfase
importante entre los recursos asignados a los niños autistas
y los dedicados a los adultos. Mientras que las administraciones
educativas y los profesionales de la educación se han hecho
relativamente conscientes de las necesidades específicas
de los primeros, los adultos autistas no cuentan aún con
los recursos mínimos para una atención adecuada. Debemos
tener en cuenta que la mayoría de las personas autistas requieren
atención, supervisión y apoyo durante toda su vida.
El autismo no se "cura" actualmente, aunque pueda mejorar
muy significativamente, gracias sobre todo al paciente trabajo de
la educación.
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Enviado por
Yeni del Carmen Carvallo Ramos
Lic. Educación Preescolar
Villa hermosa- Tabasco
Mexico