En el informe Warnock (1978) aparece por primera vez
el término necesidades educativas especiales.
Este informe inspiraría más tarde la nueva
ley de educación de 1981 en Gran Bretaña.
El concepto de Necesidad educativa tal como lo enfoca
la nueva ley, es clave. Se considera que un niño
o una niña necesitan una educación especial
si tienen alguna dificultad en el aprendizaje que requiera
una medida educativa especial.
El concepto de dificultad de aprendizaje es relativo;
se da cuando un niño tiene una dificultad para
aprender significativamente mayor que la mayoría
de los niños de su misma edad, o si sufre una
incapacidad que le impide o dificulta el uso de las
instalaciones educativas que generalmente tienen a su
disposición los compañeros de su misma
edad.
En cuanto a la medida educativa especial, también
es un concepto educativo, y se define como una ayuda
adicional o diferente respecto de las tomadas en general
para los niños que asisten a las escuelas ordinarias.
En el libro blanco para la reforma del sistema educativo,
en su capítulo X, se introduce el concepto de
necesidades educativas de esta forma:
"Partiendo de la premisa de que todos los alumnos
precisan a lo largo de su escolaridad diversas ayudas
pedagógicas de tipo personal, técnico
o material, con el objeto de asegurar el logro de los
fines generales de la educación, las necesidades
educativas se predican de aquellos alumnos que, además
y de forma complementaria, puedan precisar otro tipo
de ayudas menos usuales. Decir que un determinado alumno
presenta necesidades educativas es una forma de decir
que para el logro de los fines de la educación
precisa disponer determinadas ayudas pedagógicas
o servicios. De esta manera, una necesidad educativa
se describe en término de aquello que es esencial
para la consecución de los objetivos de la educación".
a) El énfasis de las necesidades educativas
concebidas como "continuo", que comprende
desde las más generales a las más particulares
y específicas.
b) El concepto de necesidades educativas como el hecho
de precisar ayudas pedagógicas especificas para
el logro de los fines de la educación.
c) La asimilación de estas ayudas pedagógicas
especificas a recursos personales, materiales y técnicos,
provenientes del marco educativo.
Así, en resumen, el concepto de necesidades educativas esta en relación con las ayudas pedagógicas o servicios educativos que determinados alumnos puedan precisar a lo largo de su escolarización, para el logro del máximo crecimiento personal y social.
a) Su carácter interactivo, esto es, la causa
de las dificultades de aprendizaje de un alumno tiene
un origen fundamentalmente interactivo, dependen tanto
de las condiciones personales del alumno como de las
características del entorno en que este se desenvuelve,
es decir, la escuela;
b) Su relatividad, de tal manera que las dificultades
de un alumno no puedan establecerse ni con carácter
definitivo ni de una forma determinante, y van a depender
de las particularidades del alumno en un momento determinado
y en un contexto escolar también determinado.
A partir de este marco conceptual, la educación especial ya no se concibe como la educación de un tipo de alumnos; sino que se entiende como el conjunto de recursos personales y materiales puestos a disposición del sistema educativo para que este pueda responder adecuadamente a las necesidades que de forma transitoria o permanente pueden presentar algunos de los alumnos.
El objetivo primordial de esta detección y valoración
de las necesidades educativas ha de ser la determinación
de las actuaciones educativas o ayudas que será
preciso proporcionar al alumno con esas necesidades.
Tradicionalmente, la valoración, siguiendo el
modelo médico, se ha hecho más hincapié
en el déficit y en la posterior etiquetación.
Una consecuencia inevitable entre otras, es que la etiqueta
con que siempre se concluía el diagnóstico,
acuñada inicialmente para describir una determinada
disfunción, se convertía poco a poco en
explicativa y en causa del comportamiento de la persona
con retraso (Giné 1987).
Otra práctica que ya lleva tiempo puesta en tela
de juicio, aunque aún se siga usando, es la utilización
de las pruebas de inteligencia o similares, para la
valoración psicopedagógica del alumno.
Es conocido el desprestigio que esta sufriendo la utilización
de pruebas psicométricas entre otras causas,
por su escasa utilidad para plantear la acción
educativa. Es conveniente también recordar cómo
el nacimiento de la psicometría, de los tests
de inteligencia, allá por lo comienzos del siglo
fue con la intención de elaborar un instrumento
que sirviera para identificar y posteriormente separar
a los alumnos no aptos para la enseñanza común
en la escuela.
La valoración psicopedagógica de las necesidades
educativas especiales ha de tener un marcado carácter
funcional. El currículo escolar es el referente
básico para la identificación y colaboración
de las necesidades educativas y para la determinación
de los servicios específicos que en un momento
determinado un alumno pudiera necesitar.
Ruiz (citado por Giné, 1987) dice que el proceso
de valoración debe permitirnos identificar cuáles
son las necesidades educativas del alumno y cuál
es su grado de especificidad, precisando elementos como:
a) Tipo y grado de especificidad de las adecuaciones
curriculares que va a ser necesario establecer en relación
a un alumno determinado, y
b) Medios de acceso al curriculum que será necesario facilitar al alumno.
Estas cuestiones, junto con las más generales
que afectan al desarrollo en general y al proceso educativo
en particular, como son los aspectos afectivos, las
relaciones interpersonales, sociales, etc., van a permitirnos
con mayor facilidad formular las actuaciones educativas
adecuadas
Enviado por
Yeni del Carmen Carvallo Ramos
Lic. Educación Preescolar
Villa hermosa- Tabasco
Mexico