La actividad psicomotriz tiene una función preponderante
en el desarrollo del niño, especialmente durante los
primeros años de su vida, en los que descubre sus habilidades
físicas y adquiere un control corporal que le permite
relacionarse con el mundo de los objetos y las personas, hasta
llegar a interiorizar una imagen de sí mismo. Toda
acción, juego o actividad psicomotriz implica un movimiento
y/o desplazamiento. La expresión corporal gestual y
afectiva del preescolar refleja su vida interior, sus ideas,
pensamientos, emociones, inquietudes y hace evidentes los
procesos internos.
La noción que el niño va formándose de
quién es él y sus posibilidades, se va estructurando
a través de múltiples relaciones que establece
con su medio natural y social, estas relaciones se inician
desde las sensaciones de agrado y desagrado que se dan a partir
de la atención de la madre, hasta llegar a consolidar
su identidad personal.
Con frecuencia se tiene la idea de que el desarrollo psicomotriz
se debe solamente a procesos madurativos cerebrales; siendo
esto un requisito de primer orden, no debe olvidarse la importancia
igualmente fundamental de la actividad del niño, de
las interacciones sociales, de la estimulación y del
apoyo que recibe.
Dentro del desarrollo integral del niño, el movimiento
se entiende como una vía de relación y de expresión
con la realidad circundante así como la manifestación
de los procesos de autoafirmación y construcción
del pensamiento, por lo tanto, el movimiento, las sensaciones,
las percepciones, la experimentación de posibilidades
de desplazamiento y equilibrio, el contraste entre transitar
en espacios abiertos y cerrados, el control de movimientos
gruesos y finos, el cuidado e higiene de sí mismo,
no deben ser en general trabajos en forma aislada, sino en
el contexto globalizador de las actividades que constituyen
un proyecto.
La imagen corporal: es el conocimiento que el niño
va estructurando con respecto a sus cuerpos que incluye sus
características físicas y las posibilidades
de acción que éste le ofrece, así como
la constitución o formación de la identidad
personal y el sentido de pertenencia a un grupo social
.
La estructuración espacial:
se refiere a la noción que construye el niño
a través del movimiento, desplazamiento y orientación
en el espacio, dichos movimientos están relacionados
con él mismo, con los objetos, personas y situaciones
de su medio natural y social. Así como la ubicación
espacial: cerca, lejos, atrás, adelante, derecha, izquierda,
etc.
Estructuración temporal: es la capacidad del niño
para ubicar hechos en una sucesión de tiempo, dicha
noción permite que paulatinamente el niño adquiera
los conceptos de duración, orden y sucesión
de acontecimientos.
Es un sistema establecido convencionalmente cuyos signos
lingüísticos tienen una raíz social de
orden colectivo, es decir poseen una significación
para todos los usuarios, por lo cual la transmisión
de éste requiere de la transmisión social que
se da a través de la comunicación.
Durante el período preescolar el proceso del pensamiento
y el desarrollo del lenguaje oral tiene lugar a partir de
experiencias y situaciones en la que el niño tiene
una participación directa y significativo.
El lenguaje ayuda a estructurar el conocimiento del mundo,
amplía la capacidad de actuar sobre las cosas, es un
instrumento de integración del individuo a su cultura,
conduce a la socialización de los actos con lo que
el pensamiento individual se refuerza ampliamente a través
de la transmisión social y constituye la forma de comunicación
más usual, eficaz y directa que posee el ser humano.
El niño preescolar esta en formación de las
estructuras básicas del lenguaje, por esto en este
nivel escolar deben proporcionarse experiencias que ayuden
al niño a formar las estructuras sintácticas,
semánticas y pragmáticas necesarias para un
adecuado desarrollo lingüístico.
El lenguaje influye y es fluido por las demás áreas
del aprendizaje, la articulación es factor importante
tanto para hablar como para que haya comprensión, los
dotes del niño lucen totalmente en sus primeros esfuerzos
por comunicarse. Hay que ayudarle, a perfeccionar su lenguaje,
no a estancarlo, hablándole siempre con frases sencillas
pero correctas y completas, para facilitar la adquisición
del hábito gramatical, y vocalizando con claridad las
palabras, al objeto de que pueda ir diferenciando los sonidos
bucales.
Al cumplir tres años, el niño ya ha de poder
entender las explicaciones del educador, teniendo en cuenta
que éste le hablará en un lenguaje comprensible
para su edad y utilizar el habla bien, mal o regular como
forma habitual, normal y principal de expresión, tanto
en sus juegos como al dirigirse a los adultos o a otros niños.
Ha de ser capaz, de articular correctamente las palabras.
La escritura es considerada como uno de los aprendizajes básicos. En el plano cultural para expresarse por medio de una escritura legible y personal. El lenguaje escrito es un medio para fijar de manera permanente nuestros pensamientos, experiencias, recuerdos y a la vez como una forma de expresión, de comunicación y de intercambio. En el niño se debe construir la mayoría de las experiencias y conocimientos que lo inicien para legar a un buen aprendizaje de la escritura.