Los historiadores se han ocupado tradicionalmente de los asuntos políticos
y militares, pero no han prestado casi ninguna atención a las penosas
experiencias de la infancia. Los especialistas en pedagogía sólo
se ocuparon de los asuntos escolares, haciendo referencia sólo ocasionalmente
a lo que les sucedía a los alumnos en el hogar y en el mundo. Se consideraba
que la historia debía ocuparse de los acontecimientos públicos,
no los privados. No se prestó atención a lo que ocurría
en los hogares o en los patios del recreo.
Sin embargo, la historia de la infancia tiene gran importancia para
el estudio de la sociedad humana. El libro de De Mause intenta estudiar
sistemáticamente las actitudes y prácticas de los
padres con respecto a sus hijos en diferentes épocas.
Los resultados de esta investigación son muy deprimentes.
Revelan una larga y triste historia de abusos cometidos con los
niños desde tiempos remotos hasta casi nuestros días.
Por supuesto no se puede generalizar en forma absoluta, siempre
hubo padres que amaron y trataron bien a sus hijos. En muchos casos
los errores en la crianza se debieron más a la ignorancia
que a la mala voluntad.
Si bien hasta hoy los casos de niños maltratados son frecuentes,
los historiadores señalan que a partir del S XVIII fue desarrollándose
paulatinamente una actitud más humanitaria.
La historia de la infancia, afirma De Mause, es una pesadilla de
la que hemos empezado a despertar hace muy poco. Cuánto más
se retrocede en el pasado, más expuestos están los
niños a la violencia, el maltrato y la muerte. Menos eficacia
muestran los padres en la satisfacción de las necesidades
de desarrollo del niño. El trato despiadado abarcaba desde
el infanticidio, el abandono, la negligencia, los rigores de la
envoltura en fajas, la inanición deliberada, las palizas,
los encierros, etc.
En principio se pensaba que no había documentos para indagar
la historia de la infancia sin embargo, se han encontrado. Lo interesante
es que al historiador de la sociedad, que relata los acontecimientos
que le son contemporáneos, todas las prácticas de
crianza le parecen buenas. No hay cuestionamientos, la violencia
de la que han sido objeto los niños se justifica. En general
se observa que se resta importancia a los primeros años del
niño y se estudia el contenido formal de la educación
pero no el emocional.
Para entender el castigo y maltrato al que se somete al niño,
De Mause dice que cuando el adulto se encuentra frente a un niño
que le pide algo, dispone de tres reacciones posibles según
la forma en que concibe al niño:
El siglo xx fue la época en que se amplió considerablemente
la responsabilidad pública respecto de los hijos ajenos.
¿Cómo surge este interés por los hijos ajenos?
Es evidente que el Estado no tenía intereses humanitarios.
Los economistas y los militares se dieron cuenta que la prosperidad
y la seguridad de la Nación dependían de que los ciudadanos
jóvenes estuvieran sanos. Comienza la escolaridad gratuita
y obligatoria. El 1889 el Parlamento inglés aprobó
una ley para proteger a los niños de los tratos crueles,
esto fue luego de que la sociedad protectora de animales recibiera
quejas por no ocuparse de los niños. Es decir que existieron
primero leyes de protección a los animales y posteriormente
surge la legislación dirigida a los niños.
Recién en el siglo XIX los poderes públicos comienzan
a pensar en los niños como personas con necesidades especiales,
vulnerables, desamparados; y no como adultos pequeños prestando
servicios a sus padres.
Preparado y enviado por
Claudia E. Gerstenhaber
Prof. y Lic. en Ciencias de la Educación.