Equilibrio: Conjunto de reacciones
del individuo a la gravedad, es decir, su adaptación a las
necesidades bipedestación y de los desplazamientos en forma
activa. La contribución del equilibrio a la psicomotricidad
es la expresión de la habilidad motriz y la incorporación
de información externa.
Existen 2 tipos de equilibrio uno es el equilibrio dinámico
que se refiere a la regulación postural durante la ejecución
de diferentes movimientos. El otro tipo de equilibrio es estático
que se refiere a la mantención de la postura cuando no se
está en movimiento estable.
La
mantención de postura en el niño se demuestra en que
tiene pies más seguros y veloces, su corres es más
suave, aumenta y disminuye la velocidad con mayor facilidad de dar
vueltas más cerradas y domina las frenadas bruscas.
Demuestra su autonomía al subir escaleras sin ayuda alternado
pies, puede saltar el último escalón con los 2 pies
juntos desde una altura de 30 cm., es capaz de pedalear un triciclo
logrado gracias a un perfeccionado equilibrio, el andar es
sin muchos balanceos y vacilaciones, está mucho más
cerca del dominio de la posición erguida y durante 1 segundo
puede pararse en un solo pie y teniendo su desarrollo psicomotor
una ramificación especialmente significativo. A los 3 años
necesita muy poco esfuerzo consciente para parearse. Puede mantener
el equilibrio fácilmente con los talones juntos. Corre y
juega displicentemente. Puede erguirse solo estando en cuclillas
y mantener el equilibrio momentáneamente en punta de pies.
Su control postural está bien desarrollado que puede dar
pasos de marcha o de carrera sobre la punta de los pies, puede caminar
en línea recta, caminar hacia atrás largas distancias
y es lo bastante osado para tratar de pasar la barra de 6 cm. Puede
saltar de una altura de 20 cm. Y saltar sobre el piso verticalmente
con los pies juntos. También puede tomar una pelota grande
con los brazos tiesos, extendidos hacia delante y arrojarla, sin
perder el equilibrio.
Coordinación: La coordinación
es realizar actividades que tengan por objeto desarrollar la conciencia
global del cuerpo, es realizar movimientos que comprometen varios
segmentos corporales, así como la capacidad para adecuarlos
a los datos entregados por los sentidos. En cuanto a la motricidad
los niños de esta edad tienen un impulso enorme al movimiento,
sobre todo los de 4 años: corren escaleras arriba y abajo,
desean manejar una bicicleta, circulan velozmente, caminan hacia
atrás distancias largas, saltan una distancia de 30 a 60
cms., salta sobre una cuerda colocada a 20 cm. del suelo.
También gustan de permanecer sentados y ejercitar la motricidad
fina: enhebrando perlas, armando puzzles, cortando con una tijera,
haciendo monitos de plastilina, dibujando, construyendo torres.
Adquieren independencia para correr lentamente, consiguen vestirse
y asearse solos.
A los 3 años se ponen zapatos, aunque a veces no en el pie
correcto; desprenden los botones de la parte de adelante de sus
ropas, usan las dos manos para construir una torre, copia un circulo
con un lápiz, cierra el puño y mueve el pulgar, edifica
cosas sencillas con bloques, puede usar una esponja o toalla para
la cara y colgarla en su lugar después de usarla.
Existe una buena coordinación de manos y dedos, puede mover
los dedos independientemente uno de otro. En cuanto al tomar a los
3 años el equilibrio sedente es bueno, pero se halla torpemente
combinado con la actividad de toma. El niño se inclina a
partir de las nalgas, sin doblar ni la cintura ni el cuello. Persiste,
sin embargo, una marcada flexión del tronco y de la cabeza
hacia un lado.
El perfeccionamiento del mecanismo con la vista
se hace evidente en el hecho de que puede trazar un cuadrado, copiar
el dibujo de un circulo y construir una torre de 9 o 10 cubos. Puede
atajar una pelota grande con los brazos completamente extendidos,
por lo menos una de entre dos o tres veces, aunque la acomodación
realizada por los brazos el recibir la pelota es escasa, si
no nula. Puede alimentarse por si solo sin derramar la comida
en demasía y con ayuda de ambas manos puede verter
agua de una jarra al vaso sin derramarla .
Al desvestirse puede sacarse los pantalones.
En lo referente al asir
a los 3 años efectúa una anticipación
del asir aproximarse, mediante la alineación de los
dedos para sacar el cubo sin tocar la mesa. Toma la bolita
con más facilidad y con los dedos más extendidos.
Es perfectamente hábil para recoger objetos pequeños
como la bolita, y ya empieza a manejar el lápiz a
la manera adulta.
En lo concerniente al soltar,
el niño suelta las bolitas con toda libertad en el
frasco y coloca con precisión los tres cubos necesarios
para construir un puente. Todavía insiste, sin embargo,
en forzar o golpear las piezas en la tabla de formas. Al
atarse los zapatos, frecuentemente deshace el lazo al retirar
la mano. Coloca los cubos con lentitud, pero con precisión,
aunque por lo común, algo escalonados y rotados con
respecto a la alineación correcta. La mano obstruye
la vista sólo parcialmente, pero la tendencia a apretar
el cubo al colocarlo y la inseguridad de la mano al
soltar son claros índices de que la construcción
de torres es todavía una difícil tarea.
Con respecto al lanzar
a los 3 años y medio existe una dificultad para sumir
la posición de equilibrio; vacila antes de arrojar,
mira derecho hacia delante, los pies en una misma línea;
se inclina ligeramente hacia la izquierda. Extiende el tronco
al llevar la pelota por encima del hombro; gira al arrojar
deslizando un pie hacia delante o dando un paso; arroja
sirviéndose principalmente de hombro y codo. Existen
progresos en el movimiento de la muñeca y la sincronización
del soltar. Utiliza los dedos para guiar la trayectoria
de la pelota. Los varones son superiores a las niñas
en la facilidad para soltar la pelota y en la precisión
de la dirección.
Enviado por
Alejandra Galdames
Puente Alto - Santiago
Chile