Un poco de ciencia me aleja de Dios, más ciencia me acerca a Dios. (L.Pasteur)
El Síndrome de Down es originado por un desequilibrio
cromosómico que provoca alteraciones en el desarrollo
de algunos órganos: sea en la función intelectual,
en el corazón, en la glándula tiroides, en las
características particulares de su rostro, etc.
Estas alteraciones orgánicas pueden, o no, estar presentes
desde el inicio del embarazo, en el mismo nacimiento, o a
lo largo de las diversas etapas de la vida.
Para realizar un buen control de salud de nuestros hijos y
para prevenir aquellas enfermedades que pueden ser evitadas,
es necesario que Uds. padres lleven a su hijo al pediatra
para hacer posible el crecimiento con salud; porque éste
es un derecho de toda persona. Esto es así de simple:
tanto mayor será el avance en sus adquisiciones intelectuales
y en su aprendizaje, cuanto mejores sean su salud física
y corporal.
Vuestro hijo aprenderá más cuanto menos cansado
se sienta, cuanto mejor vea y oiga, cuanto mejor alimentado
esté, cuanto más a tiempo esté vacunado
y mejor evite las infecciones.
Resultará más beneficioso para vuestro hijo
evitar que aparezca una alteración o una enfermedad,
o aliviarla en cuanto aparezca, que hacerlo cuando está
avanzada, o sea, en muchos casos, irreversible.
Los padres fueron los que ganaron la batalla de la educación
de la persona con discapacidad.
En el presente Uds. padres, con su firmeza y los pediatras
con sus conocimientos, deberán ganar la batalla de
la salud plena para todos.
Conocer el Síndrome de Down es esencial, pero no basta.
Será necesario derivarlo al especialista que corresponda;
la responsabilidad no sólo es del pediatra sino también
de los padres. Si tiene muchas otitis, es importante curarlas
para que luego pueda oír bien y así mejorar
su lenguaje; si existiere hipotiroidismo, que éste
sea solucionado para que no sufra más demoras en su
desarrollo; si una cardiopatía complica la salud de
vuestro hijo, háganlo controlar y si es necesario,
operar, para que crezca sano y fuerte; si tuviera una alteración
en la sangre, controlarla periódicamente, para evitar
infecciones severas; si no ve bien, corregir su visión
para beneficiar su estimulación y posterior aprendizaje.
En la actualidad con los programas de Estimulación
Temprana, con controles pediátricos adecuados para
detectar probables patologías asociadas, con una mayor
educación y con altas expectativas de parte de una
nueva sociedad, nuestros hijos especiales podrán desarrollar
todo el potencial que se encuentra "dormido", ¡ayudémoslos
a despertar!.
Enviado por:
Mariana Cánepa.
Prof: Nivel Inicial
Capital Federal