Estudios realizados en Europa, Estados Unidos y Canadá encuentran
que entre el 5% al 10% de niños en edad
escolar presentan este problema. En nuestro país el único estudio
realizado mostró una incidencia del 7%.
Como también sucede con niños que tienen Dificultades especificas
de Aprendizaje (dislexia, discalculia) y otros problemas del desarrollo (autismo,
problemas de conducta) es más frecuente en varones que en mujeres,
en relación de 3-2:1, esto es, 3 varones por cada mujer.
Los problemas de la atención e hiperactividad tienen un significativo
impacto en el desarrollo social y académico de un niño.
En edad temprana, los padres característicamente refieren que el niño
salta de juguete en juguete o de juego en juego, sin poder focalizar su atención
en ninguno por mucho tiempo.
La hiperactividad se convierte en un difícil problema de manejo en
especial a la hora de las comidas, cuando debe hacer tareas, o en lugares
públicos. Las rutinas diarias (como lavarse los dientes, vestirse o
hacer los deberes) son motivo de discusión permanente. A diferencia
del niño negativista, este simplemente las posterga de manera indefinida.
La falta de atención en el colegio hace que deje sus trabajos incompletos
y no entienda las explicaciones de la maestra.
Son niños desprolijos y desordenados.
Un rasgo frecuente pero poco estudiado es su labilidad emocional. Por lo general,
estos niños se frustran ante la primera dificultad que encuentran,
o cuando no obtienen lo que quieren. Esta frustración se manifiesta
por rabietas explosivas de comienzo súbito y final abrupto, de la que
parece no quedar memoria alguna momentos más tarde.
La impulsividad se manifiesta por interrupciones constantes a la actividad
de otros o cuando mayores están hablando.
El resultado final es un rendimiento pobre e inconstante, que en muchos casos
es causa de fracaso escolar, con la consiguiente disminución de su
autoestima, a pesar de ser niños con capacidad intelectual normal.
Si el problema no se corrige, es frecuente que progrese a un cuadro de depresión
en la preadolescencia o adolescencia.
Un 50% de casos se asocian a problemas de conducta (desobediencia y/o agresión).
Un 30% de casos se asocian a problemas específicos de aprendizaje (dislexia).
Desde el punto de vista social, la incapacidad para adaptar la conducta a
los requerimientos del medio provoca en muchos casos rechazo y aislamiento.
Estos niños son por lo general inmaduros en su interacción social,
y parecen llevarse mejor con niños de menor edad.
Enviado por
Mariana Cánepa
Capital Federal