El método presentado no es el único que está
dando buenos resultados en la enseñanza de la lectura
a los niños con síndrome de Down. Pero está,
ciertamente, demostrando su eficacia, como lo confirman numerosos
ejemplos.
Todos los niños con síndrome de Down que han
seguido estos pasos, poco a poco, han ido descubriendo el
mundo de la letra impresa, adentrándose en él
y aficionándose a leer.
A partir de ese movimiento, un mundo nuevo se ha abierto ante
ellos, y cada uno en función de sus necesidades, de
sus preferencias, saca el mayor beneficio posible: lee sin
ayuda sus cuentos favoritos, consulta el periódico
para ver la programación de la televisión, lee
los rótulos de las tiendas, consulta la carta del restaurante
para decidir lo que va a comer, lee las cartas que le envían
sus familiares y amigos, o la lista de la compra que le encargó
mamá, etc.
Otros niños aún están en el camino, pasando por las mismas o similares etapas que los que fueron pioneros. Pero aunque van poco a poco no se desaniman. Sabemos que el camino es largo y muchas veces duro, pero el esfuerzo merece la pena y hemos de poner en ello todas nuestras fuerzas y confianza.
Antes de empezar con el programa de lectura debemos asegurarnos de que el niño cumpla los siguientes requisitos:
1) Tiene una noción clara de que todas las cosas tienen
un nombre. Una forma de evaluar este punto es mostrar al niño
dos dibujos u objetos diferentes y pedirle que señale
o coja uno determinado. No es preciso que el niño sepa
hablar en los casos en que el niño tenga dificultades
para hacerlo le ayudaremos señalándolo nosotros,
y él, con un gesto o con la mirada, nos
dirá si hemos elegido el objeto correcto.
2) Muestra un buen grado de atención, entendida como una buena disposición hacia la tarea que se le presenta.
3) tiene buena percepción, entendida como la capacidad para organizar los datos que le llegan por los sentidos. Son fundamentales la perfección visual y la auditiva.
4) Posee discriminación auditiva. Con este canal le va a llegar la información sonora de la palabra que la grafía representa.
5) posee discriminación visual. Para ver las diferencias
entre los dibujos, las palabras, las letras y los rasgos de cada
una de ellas será preciso que el estímulo gráfico
sea grande, nítido, con rasgos claros y que quede bien destacada
la figura sobre el fondo. En este punto los niños con síndrome
de Down no tienen dificultades, aunque con frecuencia necesitan
gafas para
compensar sus problemas de visión.
6) Dispone de memoria que le permite evocar lo aprendido cuando precise de ello.
Estos seis puntos contrastan de forma clara con los que tradicionalmente se han venido proponiendo para que un niño "común" empiece con la lectura.
1) Es preciso conocer las características individuales
de cada niño. No vamos a encontrar dos niños
iguales, con idénticos intereses.
Así, para unos la lectura es algo que forma parte de
su realidad cotidiana: por que sus padres leen, sus hermanos
estudian; y para ellos es natural aprender a leer. Sin embargo
nos vamos encontrar con otros niños que no participan
de ese
interés, y ahí precisamente va a comenzar el
trabajo con la motivación.
En algunos casos será decisivo presentarle como modelo
lector a una persona significativa para él, e invitarle
a imitarla. En otros casos podemos presentar la lectura como
signo de "ser mayor", etc.
2) es importante que el aprendizaje sea algo divertido para el
niño, que disfrute con cada actividad y, sobre todo, que
esté orientado hacia el éxito. Vamos a proporcionarle
para ello todo el material que precise.
Evitaremos el uso de términos como "no", "está
mal", etc, por la carga de frustración que el niño
recibe.
3) Hay que adoptar una postura firme y serena frente al niño. Esto le ayudará a mostrarse más atento, a terminar la tarea, en definitiva a sentirse más seguro porque sabe qué es lo que esperamos de él. No podemos olvidarnos de alabar, de elogiar cualquier logro del niño; el elogio irá dirigido a la conducta, al esfuerzo, y no a la persona del niño.
4) hay que tener muy en cuenta que cada uno de los niños tiene su propio ritmo de trabajo y que hemos de respetarlo.
Los más frecuentes son:
1) Sustituciones: consiste
en cambiar una letra, sílaba o palabra por otra.
La causa puede estar en una deficiente organización
perceptiva, que lleva a confundir una letra con otra, por
ejemplo m por n.
Las dificultades articulatorias, están muy relacionadas
con el número de sustituciones en la lectura; a mejor
articulación, menos errores.
2) Omisiones: consiste
en no leer letras, sílabas o palabras. Se dan en niños
que presentan problemas perceptivos.
Las dificultades articulatorias también son causa de
la aparición de este error.
3) Inversiones: consiste
en cambiar el orden de las letras de la palabra.
Aparece en los niños que presentan alteraciones en
su organización espacial
4) Comprensión deficitaria: se debe a varias causas:
"Leer antes de leer". Este planteamiento se basa en una idea
cognitivista: hay que conectar con las experiencias previas,
a través del diálogo, de la puesta en común.
El conocimiento del tema es lo que se busca. Se debe utilizar
todo el tiempo que se necesite. Estas son las tareas de
prebúsqueda, que nos van a dar información clave
para luego comprender la lectura. Va encaminada a dar pistas.
Estas actividades son amplias, podemos hacer cualquier actividad,
que nos la va a dar el tema:
El objetivo básico es la motivación e irle dando algunas pistas
sobre los conceptos claves.
Enviado por
Mariana Cánepa
Prof. Nivel Inicial
Capital Federal
Buenos Aires