En este apartado hacemos mención a dos métodos de lectura:
Con este método pretendemos que desde el primer momento cualquier persona interesada puede convertirse en un animador a la lectura sin tener experiencia previa.
Una vez asimilado el sistema, el interesado ya no tendrá ninguna dificultad para llevar a la práctica la animación a la lectura entre sus niños, con cualquier cuento que él seleccione o se lance a escribir.
"El Animador" conseguirá animar a los niños desde el primer momento de la lectura, convirtiéndolo en una verdadera fiesta, cobrando vida e ilusión mediante la expresividad, el cuento o la lectura a leer.
Lo primero es contarle al niño la historia de que
se trate sin leérselo. El estilo que utilicemos será
mucho más narrativo que el que se utiliza en los textos
que se presentan, caracterizado por la sencillez de sus frases.
Enriquecemos el cuento o la historia con nuevos detalles que
nos aporte nuestra propia imaginación. Por este motivo
cuanto más complacidos se sientan por el cuento, mayor
será su interés.
Lo importante al contar el cuento, contribuyendo aún
más a captar su atención son los cambios de
voz, ritmo, tono, volumen, entonación marcada.
Otro recurso muy efectivo, será el de interrumpir de
forma brusca el relato para hacerles preguntas del tipo;
"Y... ¿qué creéis que pasó?"
"Y... ¿qué pensáis que le dijo?"
"Y... ¿sabéis con quién se encontró?"
Estas interrogaciones son anzuelos para que los niños "se enganchen" en el cuento y no puedan soltarse de su atención.
Lo segundo; una vez que los niños han escuchado el
cuento, vamos a pasar a hacerles unas preguntas para
asegurar su comprensión y conseguir que se impliquen
en el cuento con el fin de que a continuación se sientan
totalmente predispuestos a su lectura. Estas cuestiones sirven
para que el niño se manifieste libremente en relación
con el contenido del cuento o la
actuación de algunos de sus personajes, dé respuestas
creativas, nos haga partícipes de sus vivencias y contribuyan
para que se formule preguntas y fomente su espíritu
crítico.
Lo tercero; el animador ya puede pasar a leer el relato a
los niños, los cuales estarán encantados con
la idea de su lectura. Con tal objetivo se habrá copiado
previamente el texto en la pizarra o en un lugar bien visible.
Toda lectura que hagamos a los niños debe realizarse
un par de veces y siempre ha de ser muy expresiva. De esa
manera, cuando seguidamente sean los niños los
que lo lean, lo harán por imitación de la misma
forma expresiva.
Y por último; hemos llegado al final del objetivo:
que los niños se conviertan en "felices lectores".
Todos a una van leyendo con el animador el texto que tienen
a la vista para tratar de que la lectura sea al unísono,
éste irá marcando el ritmo lector, dando un
golpecito señalizador debajo de cada palabra que se
va leyendo.
También es una buena manera de ir tirando de aquellos
niños que tienen problemas de lectura lenta, y frenar
a los más
rápidos que piensan que leer bien es leer "de corrido".
Trabajar por parejas; deben leerse el cuento entre ellos,
o según su extensión cada uno lee la mitad del
texto. Con esta actividad los niños observarán
que son capaces, con menor o mayor dificultad, de leer el
cuento que tiene entre sus entre sus manos y se sentirán
gratificados.
Durante el proceso podrá notarse que cada niño
imitará algunos gestos de la expresión que el
animador expresó durante la lectura.
Otra actividad será que los niños copien en
una hoja el texto y rotulen o decoren con algunos detalles
colorísticos por delante, y realizando libremente,
por la parte de atrás, un dibujo como ilustración
a la historia.
Así el niño le da un toque personal a como a
interpretado el relato del texto.
Y para finalizar las actividades, se realizarán una
serie de actividades lúdicas, programadas en relación
con el contenido del cuento o relato del texto.
Gracias a estas actividades el niño siempre deseará entregarse complacido y deseoso para leer otro cuento que le llenará la imaginación y cubrirá de emoción y alegría todo su tiempo de lectura y de juego.
Lo ideal sería que en las cuatro primeras fases del proceso de trabajo expuesto, los niños cambiarán su disposición habitual en el aula colocándolos en forma de herradura. Ello favorecerá el que los niños y el animador entiendan y vivencien este tiempo de lectura o de ocio de una forma diferente.
Enviado por
Prof. Mariana Cánepa
Jardín de infantes Crecer Feliz
Buenos Aires