Trato de imaginármelos ahora; entre el miedo, la angustia,
el dolor, la bronca, el rechazo... No me es difícil,
yo estuve ahí en su mismo lugar.
Desfilaron ante mis ojos los mismos sentimientos, los mismos
miedos.
Han tenido un niño con SÍNDROME
DE DOWN, un "mogólico". ¡Qué palabra!
Suena y desgarra. Y en la vorágine han olvidado algo muy
importante: han tenido un hijo, un bebé, una persona que
los necesita, y que hasta ahora no entiende muy bien por qué
esas caras. Por qué el llanto de mamá y la desesperación
de papá.
Si hasta hace muy poco todo era perfecto. Todavía no
logra comprender qué sucedió, qué hizo
que su mundo de afectos se desmoronara. Está ahí
solo, los está esperando.
Van a ser Uds. los que tendrán que reconocer en él
a su hijo.
Sos vos mamá, ser único e insustituible la que,
entre sus brazos, va a lograr calmarlo y contener su angustia.
Va a ser de ahora en más un aprendizaje mutuo. Ese
bebé "menos que perfecto" que han tenido es suyo. Y
¿a quién se va a parecer sino a Uds.? Serán
Uds. los encargados de presentarlo al mundo. Lo sé,
no será tarea fácil, pero no por esto imposible.
¿Cómo lo mirarán entonces? Con los mismos
ojos con que lo miren Uds. Porque son Uds. su primer mundo.
Lo son todo para él en este momento. Dependerá
de Uds. entonces. Si ven en él a un ser con futuro,
si lo educan en el convencimiento de que es una persona con
posibilidad de desarrollo, digna de ser feliz, capaz de querer
y ser querido, de vivir la vida y de pasar por
ella y no de que ella le pase, le darán la oportunidad
de convertirse en un ser humano completo, digno, libre y por
sobre todo feliz.
Aprenderán que su relación con él o con
cualquiera no pasa por su coeficiente intelectual, ni por
sus ojos rasgados, o sus manos o su cara, sino fundamentalmente
por una relación de amor y a partir de ahí todo
se puede.
Sabrán que aunque sus logros se harán esperar,
igualmente llegan y los colmará de felicidad su primer
sonrisa, sus primeras palabras, sus primeros pasos... Y llegará
el día en que se verán reflejados en su hijo
y se sentirán orgullosos de tenerlo. Y comprenderán
que el mundo no se acaba, no se detiene ni se derrumba a partir
de su nacimiento, sino todo lo contrario, el mundo recién
empieza, porque siempre es renacer, hoy y todos los días,
a partir de él y con él; ¡todo es posible!.
ANÓNIMO
Enviado por
Mariana Cánepa
Prof. de Nivel Inicial
Capital Federal