Las encuestas y sondeos ofrecen resultados desalentadores en lo que
se refiere a los índices de lectura de la población en nuestro
país.
Estas mismas encuestas ratifican que los niños y niñas van abandonando
la práctica de la lectura a medida que van creciendo. La ecuación
podría enunciarse así: " a más edad, menos lectura ".
Haciendo un repaso de los agentes que pueden favorecer la consecución
y
generalización del hábito lector entre la población infantil
y juvenil
podríamos señalar los siguientes.
De ellos se espera que realicen acciones ejemplarizantes.
Si dan ejemplo leyendo un libro, un periódico o una
revista; acuden a la biblioteca pública, al teatro,
etc.; Visitan exposiciones y museos; van con sus hijos a librerías,
están sentando unas bases sólidas para que sus
hijos, que van creciendo, lo hagan rodeados de un halo cultural
sumamente positivo.
Educando la sensibilidad y estimulando la imaginación,
habrá más posibilidades de apreciar el libro
y la lectura.
Pueden generar acciones que conduzcan a apreciar mejor la lectura, a aproximarse
a los libros sin complejos. La etapa escolar será la del encuentro
del alumno con la biblioteca; las lecturas en voz alta del profesor; las recomendaciones
y presentaciones de libros; el establecimiento de relaciones directas entre
sucesos de actualidad y libros que amplían esa información,
aportados a su debido tiempo; las actividades de búsqueda documental
y de tratamiento de la información; el disfrute de todas las posibilidades
que brinda la biblioteca escolar, descubiertas con sensibilidad.
Todo ello envuelto en una atmósfera de pausa y descubrimiento, donde
la libertad de elección y la lectura placentera sean objetivos en sí
mismos.
Tienen la responsabilidad de ofrecer los medios adecuados y tomar las decisiones precisas que conduzcan a una mayor presencia del libro en la sociedad. Así pues, deberán realizar aportaciones más generosas para que las bibliotecas escolares y públicas estén bien dotadas y tengan aseguradas la renovación de su fondo; habrá de poner en marcha programas que lleven a un mayor y mejor uso de las bibliotecas; diseñarán campañas de sensibilización de la sociedad en general para que exista una auténtica demanda social del libro y de las bibliotecas; formarán a personal competente y preparado que las dinamice, mejorando en todo lo posible la red de bibliotecas públicas.
Se les sigue pidiendo un esfuerzo para elaborar productos cada vez mejores, más atractivos y a precios más asequibles. A las librerías, por su parte, se les demanda una adecuación de espacios en los que los pequeños puedan hojear los libros cuando acuden con sus padres y madres para elegirlos y comprarlos.
Los medios audiovisuales, y en especial la televisión, consumen muchas
horas diarias del ocio de niños y niñas, y también de
los jóvenes. Por ello, una mayor presencia de los libros en los medios
ayudaría a conseguir nuestro objetivo, tanto como el ejemplo que podrían
dar muchos de los personajes públicos que en ellos aparecen.
El cine, la radio y la televisión pueden actuar también como
estimuladores de la lectura: los programas, documentales, películas,
etc. permiten llevar a cabo un análisis, y pueden incitar a los niños
y niñas a profundizar en sus lecturas sobre un tema
determinado.
Mariana Cánepa
Prof. Nivel Inicial
Capital Federal