Los diputados que habían llegado a San Miguel de Tucumán estaban
dispuestos a trabajar mucho por la patria, las reuniones que se
llamaban sesiones, comenzaban muy temprano y finalizaban hasta que
se escondía el sol. Así trabajaron durante varios
meses.
Hubieron muchas provincias ausentes pero otras estuvieron allí,
ellas fueron: Buenos Aires, Tucumán, Mendoza, San Juan, Catamarca,
Salta, La Rioja, Córdoba, Santa Fé.
Por el alto Perú las provincias de Charcas y Chichas (que
ahora forman parte de Bolivia).
Por fin después de tanto discutir, proponer proyectos y conversar,
se pusieron de acuerdo. Se confeccionó un Acta de la Independencia
El presidente del Congreso: Francisco Narciso Laprida, les preguntó
a los congresales si querían ser libres e independientes
de los reyes de España y todos contestaron con un enorme
¡SÍ,
QUEREMOS!,
todos estaban felices, la gente del pueblo también festejaba
en las calles.
Cuando los ánimos se calmaron un poco todos los representantes
comenzaron a firmar uno por uno el Acta.
Luego se la enviaron al Rey de España para ponerlo en conocimiento
de esta resolución.
Todo el pueblo festejó, comían empanadas calientes,
organizaron bailes, se abrazaban y decían todos juntos:
¡VIVA LA PATRIA!,
¡VIVA LA INDEPENDENCIA!
¡VIVA LA LIBERTAD!.